Familias en Brasil buscan respuestas a proliferación de microcefalia

Internada aún en un hospital de Recife, en el noreste de Brasil y epicentro del aumento de casos de microcefalia en bebés, Cassiana Severina desconoce qué causó que uno de sus dos hijos naciera con...

Internada aún en un hospital de Recife, en el noreste de Brasil y epicentro del aumento de casos de microcefalia en bebés, Cassiana Severina desconoce qué causó que uno de sus dos hijos naciera con la cabeza pequeña.

La menor tiene una cabeza de apenas 26.6 centímetros de perímetro, el síntoma más claro de la enfermedad que padece su hija Melisa, y quizá tiene su origen en el virus del zika.

“Cuando estaba embarazada de siete meses el médico me dijo que algo iba mal. Uno de los dos bebés pesaba poco más de un kilo, mientras el segundo llegaba a dos”, explicó a Notimex esta madre de gemelos en la sala de cuidados intensivos del Instituto Materno Infantil Profesor Fernando Figueira (IMIP), hospital de referencia para la región.

Tras dar a luz el pasado 16 de enero, no ha recibido aún el alta, ya que la pequeña –cuyo cráneo es visiblemente mucho menor que el de su hermano Edson- necesita cuidados especiales y está siendo sometida a pruebas para determinar cuáles serán las secuelas a largo plazo que le causará la enfermedad a la pequeña.

“El médico me dijo que el virus zika, probablemente contraído por un mosquito que me picó a mí, afectó a una de las dos placentas”, recordó Cassiana, mientras su esposo, empleado de una gasolinera de 29 años, sostiene con una mano la frágil cabeza de su hija y, con la otra, una sonda por donde la alimentan.

Como muchas otras madres en el noreste de Brasil, región más afectada por la proliferación de recién nacidos con microcefalia, esta excajera de una farmacia de 29 años no sabe qué pudo causar la enfermedad, pero cree que fue el zika.

“No recuerdo que me picara el mosquito, pero sí tuve pequeñas manchas rojas en las piel. Pero no sentí nada, ni me tomé nada. Ni siquiera me preocupé por aquello”, señaló Cassiana, quien admite que, pese al apoyo de su familia, “fue difícil aceptar al principio lo sucedido”.

“Serán mis dos primeros y mis últimos hijos”, responde, al ser preguntada sobre si tendrá más descendientes.

Como ella, miles de madres en Brasil, pero sobre todo en el noreste del país, donde se concentra 86.5 por ciento de casos de microcefalia registrados desde octubre pasado, se preguntan cuál será el destino de sus hijos enfermos -muchos de ellos con discapacidades motoras, oculares o respiratorias de por vida- cuyo sistema público de salud es deficiente.

Sylvana Nascimiento Ribeiro da Silva, una joven de 23 años ya madre de tres hijos y embarazada de 36 semanas de una niña –Elisabet- microcefálica, confiesa su desasosiego ante el inminente giro que dará su vida cuando nazca la pequeña.

“Ahora no pienso en ello, pero sé que necesitará cuidados de por vida. No voy a tener más hijos, voy a concentrarme en ella, que me necesitará mucho desde que nazca, y en mis otros tres”, relató a Notimex en una habitación del IMIP en que está internada desde el 9 de enero.

“Vine a hacerme una ecografía y el médico me dijo que me iban a ingresar, porque mi hija tiene microcefalia. No me di cuenta de ello en todo el embarazo”, agregó esta desempleada que, pese a su juventud, ya tiene tres hijos, de seis, cuatro y dos años.

A la espera de que el mundo científico determine si hay vinculo entre la infección por el virus zika y la microcefalia, Brasil descubre paulatinamente los efectos de la creciente cifra de infectados, que podría llegar a un millón y medio de personas, como consecuencia de la proliferación del mosquito Aedes aegypti, transmisor del zika, además del dengue y la chikungunya.

Las autoridades sanitarias brasileñas ya confirmaron 270 casos de microcefalia en el país desde octubre a enero, por apenas 140 en todo 2014, y otros tres mil 448 son sospechosos y están siendo analizados, pero algunos expertos temen que lo peor esté por llegar.

“Estamos ante un problema de salud pública grave”, afirmó la afamada doctora Ángela Rocha, pediatra especializada en enfermedades infecciosas del Hospital Oswaldo Cruz de Pernambuco.

“En 42 años de carrera que tengo lo que estoy viendo ahora no tiene parangón. Tenemos un contexto de proliferación del zika, gran desconocimiento del virus, falta de vacuna y aumento de los casos de microcefalia en niños que van a necesitar un tratamiento sanitario de por vida”, señaló, entrevistada por Notimex en su consulta, donde varias madres con niños con microcefalia aguardan para ser atendidas.

Señaló que el aumento de los casos de microcefalia supone un problema económico y emocional para las familias afectadas, pero también para el Estado, que debe hacerse cargo “de un tratamiento especializado a largo plazo”.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró hoy la "emergencia sanitaria internacional" ante el zika, al considerar que hay una relación "fuertemente sospechosa" entre el virus y el aumento de casos de microcefalia en Brasil.

Brasil, por su parte, recomendó a las embarazadas que eviten viajar al país, en especial con motivo de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016.

En tanto que la presidenta Dilma Rousseff y los gobiernos estatales y municipales se afanan por combatir por todos los medios posibles la proliferación del mosquito Aedes aegypti.