Músico Pere Soto traerá su “gypsy jazz” al Lunario

Un viaje en el tiempo, un recorrido romántico por el París de los años 30 y 40 del siglo pasado, con lo mejor del “gypsy jazz” o “gypsy swing” ofrecerá el próximo jueves en el Lunario del Auditorio...

Un viaje en el tiempo, un recorrido romántico por el París de los años 30 y 40 del siglo pasado, con lo mejor del “gypsy jazz” o “gypsy swing” ofrecerá el próximo jueves en el Lunario del Auditorio Nacional el guitarrista y compositor Pere Soto, “Recordando a Django Reinhardt”.

En entrevista con Notimex, el músico, compositor y productor musical español detalló que estará acompañado por la cantante haitiana Sylvie Henry Germain y los músicos Enrique Hülsz en la guitarra rítmica, Luri Molina al contrabajo y el baterista Gustavo Nandayapa.

El concierto, expuso, ofrecerá piezas de su autoría pero también algunas canciones de la época de Edith Piaf a cargo de la cantante Sylvie Henry Germain, así como un recorrido por géneros como el vals, la rumba, el bolero, el swing; con “mucha improvisación porque el jazz se basa un poco en eso”, dijo.

Se trata de una especie de homenaje a Reinhardt (1910-1953), creador del “gypsy jazz”, y quien es considerado uno de los más importantes solistas en el género.

Pere Soto aseguró estar muy contento porque su música y presentaciones siempre han sido bien recibidas por el público mexicano y esa es una de las razones por las que decidió presentarse en el Lunario del Auditorio Nacional, donde promete “una presentación a otro nivel” de lo que ha hecho hasta ahora.

Habrá más calidad, más gente, y una gran artista de Haití especialista en el género”.

Explicó que el “gypsy jazz” surgió como un intento de recrear el jazz de Estados Unidos de Louis Armstrong: “es básicamente swing con guitarras acústicas, mezclado con batería y otros elementos”.

Es un género que se encuentra en crecimiento no sólo en México, sino en el mundo, pero es más valorado en este país y en Sudamérica, porque “la guitarra es quizá el instrumento favorito de la gente, el que más escucha, más entiende y que más llega a la gente”.

México, consideró, es un lugar que tiene “hambre de cultura” porque en comparación con otros países de Europa, hay una saturación de elementos:

“México es un diamante en bruto, tiene mucho valor sólo que está empezando, está creciendo; y eso se nota en los conciertos: hay hambre de cultura y eso es muy importante para un artista porque se vive de eso. Aquí he visto reacciones que no esperaba, el pueblo mexicano es muy bueno, sabe valorar lo que se ofrece aquí”.

Por otra parte, el también productor musical consideró que en esta etapa de su carrera, que suman 40 años de profesión, se encuentra en un “buen momento” ya que posee la experiencia y conoce lo que el público quiere:

“Estás en una edad en la que ya pasaste de querer demostrar al mundo lo que uno puede ser y estás en la edad de esperar la respuesta del público. Yo ya no alimento del querer ser alguien sino me alimento de lo que la gente empieza a percibir de mí; ahora soy yo, ahora me van a oír, finalmente me van a oír”, puntualizó.

Actualmente, Pere Soto se encuentra colaborando en cuatro o cinco proyectos, grabando discos de diferentes estilos en Europa, Estados Unidos, gracias a la ayuda de las tecnología que le permite trabajar a distancia; y espera, para el año que viene, poder sacar un disco con el “Pere Soto Gypsy project”.

El artista finalizó extendiendo una invitación a todo el público para asistir a su concierto “Recordando a Django Reinhardt” el próximo 4 de febrero, y prometió varias sorpresas.

Pere Soto creó en 1982 el grupo Django’s Castle, con el que grabó siete discos y ofreció conciertos por Europa y América. Ha tocado con músicos de la talla de los estadounidenses Dave Douglas, Dave Liebman, Ben Allison y Jeff Ballard, por mencionar algunos.

Ha participado en festivales como North Sea Jazz Festival el San Francisco DjangoFest, Los Angeles DjangoFest y múltiples festivales de “gypsy jazz” en Estados Unidos.

Llegó a México en el año 2000 y desde entonces pasa parte del año entre la escena europea y la mexicana; combina su tiempo entre conciertos, clases magistrales, escribe material didáctico sobre el jazz y la improvisación, produce en su propio estudio de grabación y compone para ensambles tanto de clásico como del género sincopado.