Israel cierra ciudad de Ramalá tras tiroteo contra sus soldados

El Ejército israelí cerró hoy parcialmente la ciudad cisjordana de Ramalá, un día después de que un oficial de la Autoridad Palestina abrió fuego contra un puesto de control de Israel cerca del...

El Ejército israelí cerró hoy parcialmente la ciudad cisjordana de Ramalá, un día después de que un oficial de la Autoridad Palestina abrió fuego contra un puesto de control de Israel cerca del asentamiento de Beit El, hiriendo a tres soldados.

La Fuerza de Defensa Israelí (FDI) cerraron todas las carreteras que conducen a Ramalá, impidiendo el tránsito libre hacia la principal ciudad de Cisjordania, sede de la Autoridad Palestina, según reporte del sitio Ynetnews.

Cerca de 300 automóviles quedaron esta mañana atrapados en uno de los retenes impuestos por el Ejército israelí en la principal carretera de acceso de la ciudad, lo que desató enfrentamientos aislados entre los uniformados israelíes y los palestinos afectados.

En una declaración, el Ejército israelí confirmó el cierre de la ciudad e informó que mientras se "evalúa la situación" sobre el tiroteo de ayer en Beit El, las FDI sólo permitirán el acceso los residentes de Ramalá que así lo comprueben y altos funcionarios de la Autoridad Palestina.

Por tanto, los residentes de otras ciudades no podrán ingresar hasta nuevo aviso, mientras que los casos humanitarios, en los que sea necesario salir de Ramalá, se les permitirá, siempre y cuando se determine que es una emergencia.

Esta es la primera vez que Israel toma esta medida contra la principal ciudad palestina desde el inicio de la actual ola de violencia, que colonos palestinos han lanzado contra civiles, policías y soldados israelíes, la mayoría con cuchillos y otros objetos punzantes.

La decisión se produjo un día después de que Amjad Jaser Sukkari, un policía palestino de 34 años, que sirvió como guardaespaldas para el fiscal general palestino abrió fuego contra un puesto de control cerca del asentamiento de Beit El, hiriendo a tres soldados.

Uno de los soldados resultó con heridas moderada y los otros dos con lesiones graves, por lo que fueron sometidos a un procedimiento quirúrgico y se están recuperando, mientras que Sukkari, fue asesinado a tiros por otros soldados isralíes en el lugar del incidente.

El cierre de la ciudad provocó enojo entre los palestinos, que calificaron el cerco de la ciudad como un “castigo colectivo” por un acto que fue obra de un solo un individuo.

"No deberían castigar a toda la gobernación de Ramalá por un policía que llevó a cabo un ataque", indicó Adnan Damir, portavoz de la policía palestina.

En medio del cierre de la ciudad, miles de palestinos participaron este lunes en el funeral del oficial de policía de la Autoridad Palestina, quien fue muerto a tiros, tras dispar y lesionar a los tres soldados israelíes, por razones aún desconocidas.

Los dolientes marcharon del hospital Rafidia a la Plaza Shuhada, en el norte de la ciudad cisjordana de Naplusa y coreando consignas nacionales, mientras ondearon banderas palestinas y fotografías de Sukkari, a quien considereron "mártir", reportó la agencia Ma’an.

El cuerpo de policía palestino asesinado fue llevado a su pueblo natal de Jammaain sur de Nablus, donde fue enterrado en el cementerio del pueblo, después de las oraciones fúnebres.

El gobernador de Naplusa, Akram Rajoub, estuvo presente en el funeral junto con otros funcionarios de la Autoridad Palestina y de la Organización para la Liberación Palestina (OLP), quienes pronunciaron discursos en el cementerio durante el entierro.

Desde mediados de septiembre pasado, Israel ha luchado para contener una ola de ataques punzantes palestinos que se registran casi diario en varios puntos de Isrel y se han extendido a casi toda Cisjordania.

En el último episodio de violencia, el Ejército israelí abatió este lunes a un palestino que trató de cruzar la barrera de separación en Cisjordania, luego de que sacó un cuchillo.

Desde principios de octubre pasado, más de 120 palestinos han sido asesinados por fuerzas israelíes, muchos de ellos a tiros en circunstancias en las que, según defensores de los derechos humanos, se utilizó la fuerza innecesaria, además de que cientos han sido detenidos.