Finaliza 28 Encuentro Nacional de los Amantes de Teatro

La historia de siete vegetarianos perfectos que se dan cita en una reunión para mostrar cada uno su verdadera cara, es lo que cuenta “La piña y la manzana”, puesta en escena que anoche se presentó en...

La historia de siete vegetarianos perfectos que se dan cita en una reunión para mostrar cada uno su verdadera cara, es lo que cuenta “La piña y la manzana”, puesta en escena que anoche se presentó en la última jornada de la 28 edición del Encuentro Nacional de los Amantes del Teatro.

Bajo la dirección de Nidya Pacheco, la puesta en escena representada en el Teatro Julio Jiménez Rueda en esta capital es una obra original del dramaturgo Óscar Liera (1946-1990), considerado uno de los creadores escénicos más importantes de México de la segunda mitad del siglo XX, reconocido por sus obras en las que hace uso del humor y la crítica.

En el montaje de enredos con una pizca de humor, ofrecido por la Compañía Quemar las Naves Teatro, se cuenta la historia de dichos personajes que en un departamento, alejados de la “mal oliente carne”, conviven en aparente armonía.

Sin embargo, una cadena de incidentes los hace mostrar su verdadero rostro, contario a lo que afirman: “que el vegetariano es el ser más pacífico y jamás llega a la agresión”. Dominados por la intolerancia, llegan más allá de los limites, volviéndose todo en su contra y los obliga a tomar una decisión radical.

En un reducido espacio, un doctor, una licenciada, una vendedora de seguros, un reverendo y una condesa misógina y ultraconservadora comparten con un joven de apellido Carpintero y de nombre Manuel las bondades que les ha representado esta forma de alimentación.

Entre divertidas situaciones y diálogos humorísticos, cada uno hace énfasis en que ser vegetariano es lo mejor, que se vive más y mejor; exhibiendo a la par, diálogos de frutas dulces, ácidas, investigaciones sobre el sistema alimenticio a base de musgos y toda una lista de comida vegetariana y sus valores nutritivos.

Tras un rato, la charla comienza a percibirse turbia y pretende salirse de control, y aparece “Lina”, la anfitriona, quien de pronto trata de conciliar las diferencias que poco a poco se manifiestan después de que su “nuevo amigo”, Carpintero, saca de sus casillas a los invitados.

“Unos carnívoros insectos que conocimos, nos dijeron que nosotros los vegetarianos nunca haríamos la revolución porque nos moriríamos de hambre, que si habría que comer plantas, ellos las comen y que si hay que comer ratas, ellos también”, es uno de los diálogos presentes durante la aparente tranquila cena.

Al avanzar la obra, de poco más de una hora, la cordialidad, simpatía y el compañerismo se salen de control y al final, el gusto por los vegetales queda olvidado para entonces liberar su parte más carnívora con costillas de puerco, entre otros platillos a base de carne.

Al final, tras las risas y carcajadas, el público presente dijo adiós a este grupo de talentosos en una edición más del encuentro teatral.