En Yucatán surge grupo de estudios moleculares aplicados a biología

Desarrollado como espacio para detectar fitopatógenos que afectan cultivos frutícolas u ornamentales, así como generar información para el manejo amigable de esas enfermedades, surge el laboratorio...

Desarrollado como espacio para detectar fitopatógenos que afectan cultivos frutícolas u ornamentales, así como generar información para el manejo amigable de esas enfermedades, surge el laboratorio Grupo de Estudios Moleculares Aplicados a la Biología (Gembio).

Bajo el aval del Centro de Investigación Científica de Yucatán (CICY), Gembio también se orienta a proponer un uso específico y adecuado de sustancias agroquímicas, lo que evita su inadecuada aplicación, reduce costos de operación y un mejor cuidado del medio ambiente.

Daysi Pérez Brito, jefa de Gembio -avalado por la Entidad Mexicana de Acreditación y la Red Nacional de Laboratorios Fitosanitarios de Sagarpa- citó que la ciencia puede ayudar a los agricultores a ser más productivos, además de mostrarle que no es algo ajeno a ellos, es un tema de aplicación cotidiana.

"Nuestra principal tarea es lograr un diagnóstico de los fitopatógenos, sean virus, bacterias, hongos o plagas, y con base a este diagnóstico, una vez que hemos identificado bien al agente que causa la enfermedad, hacemos recomendaciones para el cultivo”, apuntó.

Indicó que un segundo objetivo del laboratorio es que los productores no estén aplicando agroquímicos por gusto, porque esto genera contaminación y sólo en caso de ser necesario, aplicar el agroquímico en la cantidad que se requiere para controlar el problema.

Único de su tipo en el sur-sureste de México, en la actualidad las investigaciones del laboratorio se enfocan principalmente al estudio de enfermedades en campos de cultivo de papaya, plantas ornamentales, cítricos, chile habanero y diversas hortalizas, "además del desarrollo de técnicas avanzadas en las técnicas moleculares".

Entre los servicios de este laboratorio destacan estudios de análisis de riesgo de plagas; antibiogramas; huellas genéticas de plantas y microorganismos; efectividad biológica de insecticidas y fungicidas.

Además de la prestación de otros servicios de diagnóstico como micología, entomatología y acarología, nematología, detección de organismos genéticamente modificados, además de cursos de capacitación y asesorías.

Pérez Brito expuso que una práctica común del productor es la aplicación de productos (agroquímicos) sin ser los adecuados, por lo cual no surten efecto y afecta su bolsillo. "Por ello lo ideal es que hagan un diagnóstico y se puedan ir sobre una solución certera".

Con la oferta de servicios desde 2006 "hemos logrado fomentar esta cultura de no aplicar productos que no requieren el cultivo, y de utilizarlo, lo hagan con conocimiento".

Hay una mayor cultura del diagnóstico y en consecuencia ha crecido esta práctica entre los productores agrícolas y la prueba es que "año con año va incrementando nuestro número de clientes a los que damos este tipo servicio y capacitación”.

Evocó que durante 2015, el número de productores o empresas atendidas ascendieron a 100, provenientes de los estados de Yucatán, Campeche, Quintana Roo, Chiapas y Tabasco, en este último caso orientado principalmente a la producción de papaya.

"Nuestra apuesta es a favor de ser lo más amigable posible con el medio ambiente, por ello también proponemos el uso de productos que son compuestos naturales y en el CICY se trabaja en eso y esa es nuestra recomendaciones cuando queremos ser más inocuos”, señaló.

Muchas veces, continuó, nuestras recomendaciones consideran que no es necesario el manejo de un problema fitosanitario con productos agroquímicos, pues con solo realizar el corte de alguna parte de la planta o algún tipo de labor agrícola, se puede resolver el problema.

El problema en el uso de productos agroquímicos es que tienen un impacto no sólo en el medio ambiente, sino en la salud -incluso las mismas empresas que los distribuyen recomiendan que para su aplicación uno tiene que estar cubierto con máscaras- de ahí la importancia que los productores usen producto inocuos.

Y es que los costos de investigación del laboratorio son reducidos en relación el precio que tienen agentes como los fungicidas, pues estos últimos pueden costar "miles y miles de pesos, y nuestro precio máximo es de 800 pesos para un estudio que se puede aplicar en toda una parcela”.

Esto, dijo, indica que un diagnóstico de este tipo representa en todo sentido un gran ahorro para el bolsillo del productor, pero sobre todo, ayuda a mejorar su salud al no estar aplicando expuesto, así como la de su familia al evitar la contaminación del agua que consume, resultado de la penetración a la tierra.

"A través de los años estamos tratando de cambiar esta cultura, aunque no los vamos a cambiar de un día para otro, pero nosotros estamos aquí haciendo todo de nuestra parte para capacitar a los productores en el manejo amigable de los problemas de sus cultivos y ofrecerles herramientas para saber qué hacer", finalizó.