Lucirán compositores mexicanos en concierto de la OFCM

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) ofrecerá, en los conciertos de clausura del primer semestre del año, un programa cien por ciento mexicano, adelantó el director de la agrupación...

La Orquesta Filarmónica de la Ciudad de México (OFCM) ofrecerá, en los conciertos de clausura del primer semestre del año, un programa cien por ciento mexicano, adelantó el director de la agrupación, Rodrigo Sierra Moncayo.  

En entrevista con Notimex dio a conocer que el sábado 29 y domingo 30 de junio, en la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli, ofrecerán piezas de gran orquesta, de cámara, de ensambles pequeños y una obra para orquesta de cuerdas incluyendo Sinfonía No. 2, Sinfonía India, de Carlos Chávez.

“Es un programa muy diverso, y afortunadamente en algunas orquestas se empieza a dar mayor apertura a los jóvenes compositores mexicanos, porque finalmente siempre tendremos nuestros pilares de la música como Silvestre Revueltas, Manuel M. Ponce o Felipe Villanueva”, expresó el nieto de José Pablo Moncayo.

Afirmó que es importante no olvidar a los grandes exponentes de la música mexicana que viven y siguen produciendo, a quienes, en su opinión, hay que reconocerlos estrenando e incluyendo sus obras.

Detalló que entre las piezas que ofrecerán en el cierre de temporada se encuentran Janitzio, una especie de retrato popular de cómo sonaría un pueblo en un día de verbena, y Renacuajo paseador, que se basa en un cuento cubano; ambas de Silvestre Revueltas.

Las Estampas nocturnas, de Manuel M. Ponce, es una obra escrita para orquesta de cuerda, que es más romántica y lírica y que consta de cuatro movimientos, casi contrastantes. La segunda parte del concierto, se programó Tierra de temporal, de José Pablo Moncayo, pieza probablemente basada en un cuento homónimo, que trata sobre un relato de un pueblo que sufre porque no ha llovido.

Después de la obra de Moncayo, la OFCM ejecutará una de las últimas obras que escribió Moncayo y que se titula Bosques, para terminar con Sinfonía No. 2, Sinfonía India, de Carlos Chávez, plagada de elementos indígenas, "la obra más célebre del compositor, la más conocida y la más programada”.

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