Editoriales independientes, creatividad contra embate del mercado

En México, la industria editorial se ha desarrollado en dos caminos opuestos: a la par que grandes grupos producen y distribuyen libros en masa, editoriales independientes surgen para diversificar la...

En México, la industria editorial se ha desarrollado en dos caminos opuestos: a la par que grandes grupos producen y distribuyen libros en masa, editoriales independientes surgen para diversificar la voz de la literatura.

La editora y escritora Paola Tinoco afirmó que en México hay tradición de editoriales independientes, no es algo novedoso, pero empieza a notarse más a partir de las redes sociales porque han hecho mancuerna con estas otras formas de difusión y promoción.

"Estas editoriales independientes no tienen ninguna intención de hacerse muy grandes; no están pensando en que van a ser Planeta o Penguin Random House, sino en mantener un catálogo que les guste", indicó en entrevista con Notimex.

Efrén Ordoñez, editor de Argonáutica, dijo que el objetivo de este sello ha ido cambiando.

"No buscamos perder esa etiqueta de independiente, sea lo que sea que signifique, pero queremos mantenernos y queremos ser parte de las editoriales independientes, no descuidar el trabajo llegando a una producción mucho mayor”, indicó.

La editora de Antílope, Astrid López Méndez, señaló que hay editoriales grandes y pequeñas y cada una tiene una función importante en el mercado editorial y más allá de este.

"También, como en el ciclo de la literatura, es decir, debe de haber espacios distintos y variados para que todos puedan encontrar un lugar donde ser publicados", mencionó.

Comenzar con una editorial independiente implica enfrentarse a retos como la distribución y la búsqueda de reconocimiento entre la comunidad.

Por su parte, César Tejeda, también editor de Antílope, expuso que el gran problema que enfrentan las editoriales independientes es el mercado.

"Las empresas son las que arreglan el mercado, el problema con las industrias editoriales es que hay las que se ajustan con las ideas del mercado y las que no, que son las empresas culturales", apuntó.

Dijo que la labor de las editoriales independientes es, de alguna manera, salvaguardar que el mercado no termine por imponer sus procedimientos en la vida literaria de un país.

"La distribución siempre ha sido un tema complicado para cualquiera de las editoriales porque incluso trabajando con algún distribuidor el alcance no es necesariamente a nivel nacional o sólo en algunos puntos", aseveró Efrén Ordoñez.

El libro como objeto, una apuesta vigente

A decir de Paola Tinoco, se sigue apostando por el libro de papel "y no solo en eso, sino que se ha convertirlo en un objeto de arte, que la gente quiera tenerlo en su librero o en sus manos”.

"No están apostando por las nuevas tecnologías; parece curioso porque la gente que hace funcionar estas editoriales es muy joven y eso no es igual a "quiero un libro en pantalla", remarcó.

Aunque el libro físico no sea novedoso, sí lo es el “que quieran convertirlo en una pieza de arte, porque en ese caso, ¿hacia dónde va el futuro del libro? a los dos lados", enfatizó Tinoco.

En ello coincidió el editor de Argonáutica, al referir que "cuando arrancamos el proyecto pensamos en darle todavía más valor al libro pensando en el diseño, en los materiales y en no abaratar costos".

A su vez, César Tejeda destacó el trabajo que realizan con los autores cuando los textos están en proceso: "es decir, no hacer solo una corrección de estilo, sino platicar con ellos sobre el proceso y acompañarnos para que quede un trabajo muy bueno; eso es algo que ya no hacen las editoriales grandes", resaltó.

Editoriales independientes: comunidad impulsada por el libro y la lectura

Para Efrén Ordoñez, una de las respuestas para crecer también es lo que están haciendo las editoriales independientes entre todas: generar comunidad.

"Nos hermanamos, juntamos a nuestros autores, nos juntamos en una librería, que lean un autor de cada editorial, invitamos a nuestras comunidades, invitan a su gente y empieza a generarse un diálogo en el que conectamos todos y en el que todos somos parte de la comunidad".

Finalmente, el editor César Tejeda, quien lleva cuatro años trabajando en este sector, subrayó que "si se acercara alguien joven con un proyecto nuevo y me pidiera consejos jamás le diría que no hiciera una editorial, pues lo que necesitamos es que sean más".