Rescatistas, disciplina y nobleza para preservar la vida

"Todo está oscuro, no hay visión, avanzamos a gatas, con nuestra mano derecha no soltamos el tobillo de quien va delante de cada uno pues si lo hacemos nos podría costar la vida", sería la...

"Todo está oscuro, no hay visión, avanzamos a gatas, con nuestra mano derecha no soltamos el tobillo de quien va delante de cada uno pues si lo hacemos nos podría costar la vida", sería la experiencia de un rescatista en medio de un desastre para lograr su único objetivo: salvar el mayor número de vidas en el menor tiempo posible sin sufrir lesiones.

El equipo que lleva es pesado, es un tanque de oxígeno que le inyecta vida, no más allá de 40 minutos. También es el tiempo que tiene para llegar hasta la víctima, tomarla y salir todos con ella.

El calor es insoportable para la célula de cinco rescatistas que avanza a gatas.

Una voz les dice: “si fuera alguien de tu familia quien estuviera atrapado, ¿seguirías? Responde que sí. Entonces sigue.

Por fin encuentra a la víctima. Es un varón de 85 kilos y está inconsciente, lo que complica  todo, pues tiene que sacarlo lo antes posible y sin lastimarlo.

Lo tienen que arrastrar hasta la salida y, al mismo tiempo, asegurar que el quinteto salga completo, porque tan importante es la vida que está en peligro como la de ellos.

La vivencia es sólo una parte de un curso que en días pasados impartió la Secretaría de Marina Armada de México (Semar) a representantes de medios de comunicación en la instalaciones de la dependencia.

En el curso de instrucción y acercamiento para periodistas “Operación Timonel 2019” se constató que nada, ninguna imagen por televisión, crónica escrita o narración para radio, por más dramática que sea, puede superar lo que realmente vive, siente y sufre un rescatista en medio de un desastre para salvar el mayor número de vidas en el menor tiempo posible sin sufrir lesiones.

El equipo de Búsqueda y Rescate Urbano de la Semar, compuesto por 35 elementos que operan desde 2015, donde también figuran los binomios caninos, es uno de esos grupos de rescatistas que en México destaca por su eficacia, valor, disciplina y nobleza.

El profundo conocimiento técnico y científico de todo el equipo liderado por el Teniente de Navío del Cuerpo General, Emir Axel Ayala Rivera, así como el trabajo en conjunto, la experiencia y la autoconfianza, son de vital importancia para que su trabajo lo lleve “a buen puerto”.

Su capacitación y entrenamiento son constantes. Los rescatistas no se hacen de la noche a la mañana y aunque algunos de ellos tienen amplia y reconocida trayectoria, nunca será suficiente para aprender y practicar. 

La condición física es indispensable para esta vocación. El rescatista siempre habrá de valerse de su fuerza y destreza física e intelectual para salvar a una víctima. 

Su trabajo es múltiple porque como parte de su labor, corta, rompe y mueve lozas de varios cientos de kilos, incluso toneladas.

También hace rescate vertical a través de las paredes exteriores de una edificación de grandes alturas, detiene hemorragias, coloca torniquetes, arrastra y/ o carga a la víctima en medio de la oscuridad e inclemencia del tiempo e incluso hace rescate acuático.

A veces el rescatista cuenta con la tecnología de punta para llevar a cabo su labor, otras lo debe hacer de manera rústica, con lo que encuentre a la mano sin perder su objetivo: salvar la vida de la víctima.

Y qué decir del trabajo ya bien conocido que hace con los binomios caninos; elementos cuadrúpedos de la Semar, vitales para la búsqueda de personas en estructuras colapsadas y deslave de tierra.

-Fin de nota-