Críticos literarios acercan a la lectura y dan a autores otros enfoques

La crítica literaria, aun siendo la más especializada, cumple una función social poco considerada en México: utilizar la erudición o conocimiento especializado para acercar la literatura a la mayor...

La crítica literaria, aun siendo la más especializada, cumple una función social poco considerada en México: utilizar la erudición o conocimiento especializado para acercar la literatura a la mayor cantidad de personas de una manera compresible, no tediosa y sin abaratar el fenómeno del disfrute literario,

Así lo aseguró durante una entrevista con Notimex el editor, novelista mexicano y crítico literario Geney Beltrán Félix, quien hizo hincapié en que ese ejercicio intelectual no se reduce a reseñas publicadas en suplementos.

El ganador del Premio Bellas Artes de Narrativa Colima para Obra Publicada en 2015 consideró que discernir sobre obras literarias puede manifestarse no solo en reseñas que se publican en suplementos, ensayos o artículos, sino también en tesis de licenciatura o posgrado, o en las mismas clases de la preparatoria o universidad.

También se ejerce cuando un escritor acepta ser jurado de un concurso y necesita elegir la mejor obra; o cuando un funcionario o un pedagogo determina el libro que se debe leer en secundaria o preparatoria.

“Es un ejercicio necesario porque hay una producción contemporánea de libros amplia y, al mismo tiempo, una ancha franja de la población sin un conocimiento especializado de la literatura (que tampoco tiene por qué tenerlo), pero son personas con interés de acercarse a libros que los emocionen, interesen, conmuevan o les enseñen algo importante”, precisó.

Por lo anterior, para Beltrán un crítico literario cumple una función social, una labor que implica utilizar erudición y conocimiento especializado adquirido en las aulas o de manera autodidacta, con el fin de acercar las obras de una manera compresible a la mayor cantidad de personas.

El autor de los ensayos El biógrafo de su lector. Guía para leer y entender a Macedonio Fernández (2002), Historias de un país inexistente (2005) y El sueño no es un refugio sino un arma (2009), opinó que esa función social de la crítica literaria, lamentablemente, no es muy visible ni está considerada en el país.

“En generaciones anteriores era más común observar cuentistas, novelistas, poetas y dramaturgos que además escribían críticas literarias, mientras que en las últimas décadas han desaparecido espacios para publicación de meras críticas y reseñas”, enfatizó.

También se ha desvanecido el perfil del crítico que publicaba en revistas o en compilaciones en forma de libro, porque las recientes generaciones muestran menos interés en participar desde esa tribuna. En contraste, agregó, la producción de libros va en aumento debido a programas federales y estatales de fomento a la creación artística.

El también traductor consideró que actualmente la crítica literaria se hace predominantemente en el espacio académico, “donde profesores, investigadores y académicos reparten parcelas de la rica tradición literaria”.

Agregó que el reto para los que ejercen la crítica literaria es que cuando un lector se acerque por primera vez a leer Pedro Páramo, de Juan Rulfo o La Guerra y la Paz de León Tolstoi, lo haga con mayores elementos.

Beltrán Félix también se refirió a Alfonso Reyes cuando explicaba que hay tres grados en la crítica literaria: en el primero, el lector dice 2me gusta" o dice "no me gusta"; en el segundo, está el comentario especializado donde se dan datos del autor, época, características formales y estilísticas de la obra.

Mientras que el tercer nivel, considerado el más difícil y escaso, por lo cual fue llamado por Reyes como “El juicio”, que es la capacidad que tienen los grandes pensadores para colocar la importancia de una obra en el marco de las adquisiciones de la cultura.

Mencionó como ejemplo a El Quijote, que no sólo es un libro publicado en 1605 y su continuación en 1615, sino un fenómeno universal que se encuentra en la pintura, teatro, cine y hasta el léxico, al acuñar el término “quijotesco”.

Al parecer del profesor universitario, la crítica necesita de la creación literaria porque es su tema de análisis, además de que es derivativa: existe primero la obra y luego la crítica.

Sin embargo la relación no es unidireccional, “porque las lecturas de ensayos críticos son importantes para que los autores, al leerlos, se acerquen a ciertos enfoques que no hubieran ni conocido ni imaginado si no atendieran al crítico”.

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