Movimiento apoya a madres en busca de sus hijos migrantes desaparecidos

La presidenta del Movimiento Migrante Mesoamericano, Marta Sánchez Soler, brinda apoyo a las madres en su búsqueda de migrantes centroamericanos que han desaparecido en su paso por México."Todo...

La presidenta del Movimiento Migrante Mesoamericano, Marta Sánchez Soler, brinda apoyo a las madres en su búsqueda de migrantes centroamericanos que han desaparecido en su paso por México.

"Todo Centroamérica tiene algún desaparecido; hemos comprobado en campo que vas a los pueblos, preguntas y todo el mundo conoce o tiene un primo, un pariente cercano, un hijo, un padre o un marido" en esta situación, expuso Sánchez Soler en entrevista con Notimex.

Según un informe de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), entre 70 y 120 mil migrantes centroamericanos han desaparecido a su paso por México.

Refirió que “en ese estudio, muy bien hecho metodológicamente, hablaban de 20 mil secuestros semestrales; si hablas de esa cantidad, puedes suponer que una buena parte de esos secuestros concluían en desaparición, sea porque los reclutaron forzosamente para trabajar en el crimen organizado y están en los laboratorios, en los campos de cultivo, de halcones o hasta de sicarios”.

Mencionó que han ido a Centroamérica a recabar datos de gente desaparecida, en lugares apartados donde colocan un letrero en el que indican que tal vez puedan ayudarles a encontrar a sus familiares. "En menos de una semana traemos 200 expedientes, en un pueblito que no tiene más de dos mil 500 habitantes”, añadió.

En 2004, Sánchez y un grupo de activistas decidieron recorrer la ruta migratoria desde Centroamérica para comprender y estudiar la problemática.

En el camino encontraron a madres que pedían el regreso de sus hijos a casas, aquellos que quedaron en un limbo donde gobierna la impunidad. Así nacieron las caravanas de madres de desaparecidos.

“Cuando nosotros evaluamos todo el problema, vimos la cantidad de desaparecidos que había, vimos el esfuerzo de las madres que no tenían ni organización, ni dinero, ni documentos, y por supuesto tenían poco éxito en su búsqueda”.

Por ello, decidieron apoyarlas con las caravanas. "Ya llevamos 14; estamos organizando la número 15. Empezamos cada año a organizarla, hasta que fue creciendo y fueron creciendo los comités de familiares en Centroamérica, fueron haciéndose más sólidos".

“Vienen unas 50 madres de los cinco países y cada caravana viene más o menos la mitad (de personas) que ya ha venido y otra mitad de gente nueva, que se va uniendo".

De acuerdo con la también socióloga, la caravana dura alrededor de 20 días y las madres transitan en forma documentada por el territorio mexicano.

"La ruta es diferente cada año, siempre tocando los puntos que en este momento son estratégicos, donde están sucediendo cosas que hay que contar, que hay que poner ante la opinión pública”, explicó.

El Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM) ha logrado que muchas familias se reencuentren y también busca la empatía con la sociedad.

“No hay mejor embajador de buena voluntad que las caras de las madres. Así como estas últimas caravanas (de migrantes hacia Estados Unidos) están generando rechazo, las caravanas de madres difícilmente generan rechazo, generan más bien empatía", destacó.

Afirmó que el hecho de participar en una caravana con otras madres, recorrer el territorio por donde pasaron los hijos, los esposos o los hermanos, así como denunciar, tiene efectos secundarios muy importantes aunque no se encuentre a la persona.

“En el transcurso del tiempo y conforme van pasando caravana tras caravana, las madres van tomando consciencia y van transformándose de víctimas a luchadoras por los derechos humanos", expresó.

La activista reconoció que “el dolor sigue y va a seguir, pero ese cambio de mentalidad las hace recobrar, dentro de la tristeza, la esperanza y la capacidad de lucha, la capacidad de defenderte y la capacidad de empoderarte”.

Recorrer diferentes países en busca de un hogar no es ajeno para Sánchez Soler, hija de exiliados de la República Española, quien vivió en la clandestinidad entre Francia y España, y que hasta los 10 años de edad pudo reunirse con su padre y madre en México.

Admitió que esta experiencia la ha enriquecido, porque "realmente cuando uno dice: 'todos somos migrantes, todos somos ciudadanos del mundo', a veces como que suena a retórica, suena a un discurso que tienes que decir".

Sin embargo, "sentirte parte de todo un universo, de todo un mundo, y de un grupo de gentes tan diferentes y tan variadas, eso es la hermandad universal, eso es ser uno con los otros, y creo que esa es la riqueza más grande que existe: que todos podemos ser muy diferentes y todos somos exactamente iguales”, subrayó.

-Fin de nota-