Ema Pulido, querían que fuera dentista y se convirtió en ¡bailarina!

La bailarina Ema Pulido expresó con tristeza que algunas personas consideren que estudiar danza es para contonearse frente a los hombres, y lamentó también que se juzgue como homosexuales a quienes...

La bailarina Ema Pulido expresó con tristeza que algunas personas consideren que estudiar danza es para contonearse frente a los hombres, y lamentó también que se juzgue como homosexuales a quienes practican esta disciplina.

En entrevista con Notimex en su estudio de la colonia Juárez de esta capital, la llamada “Juez de Hierro”, sobrenombre que se ganó por sus severas calificaciones durante su participación en el “reality” Bailando por un sueño, lucha contra esas posiciones equivocadas.

“Es lamentable que en estos tiempos la gente considere que estudiar danza es para divertir a los hombres moviéndote ante ellos, pero esto va más allá, es una forma de expresión artística, de vivir, de sentir tus emociones”, aseguró.

“A muchos jóvenes los tachan de homosexuales sólo por bailar y a las mujeres, mejor ni digo, pero mi lucha es contra todas las adversidades”.

A eso y más se ha se enfrentado la entrevistada. Tal vez una de las experiencias más tristes, recordó, fue cuando padres de familia levantaron la voz sin motivo alguno.

Esta mujer, pionera de la danza-jazz en México, aún tiene muy presente que hace algunos años la invitaron a la Escuela Nacional de Danza para ofrecer una clase, la cual fue impedida por los padres de familia a través de una carta en la que exponían su inconformidad, pues según ellos, no deseaban que sus hijas fueran “prostituídas”.

“Se trataba de una tontería, pero así se pensaba: cómo una mujer proveniente del arte que además trabajaba en televisión, daría clases a sus hijos”.

Al respecto, dijo que no se arrepiente, pues ese medio le dio la estabilidad para llevar su academia y otros proyectos en los que ha impulsado el arte, “lo que se ha convertido en mi mayor pasión”, comentó.

“Para desarrollarte en esta actividad, como en cualquier otra en la vida, debes creer que eres el mejor y yo lo soy”, afirmó la nacida en Poza Rica, Veracruz.

Aseguró haber consolidado su nombre como maestra cuando fue llamada por la televisión. “Era un momento en el que se pensaba que el arte y lo comercial no podían habitar en un mismo espacio, porque era visto como la prostitución del quehacer artístico”, explicó.

En los últimos 42 años, la maestra Ema Pulido se ha dejado seducir por la danza y aunque reconoce que su querido México está sumido en una profunda crisis, la bailarina no claudica en su afán de ser la mejor e impulsar el talento.

Disciplinada y talentosa es como se puede describir a esta bailarina, quien ha visto su vida pasar como un sueño en las artes dancísticas, donde espera que sigan transcurriendo experiencias que la hagan crecer.

“Soy un ser humano apasionado por lo que hace, que trata siempre de ver la vida de una manera constructiva, que pese a esta crisis trata de salir avante y en el camino llevarme a otros como yo que no se dejan vencer”, apuntó Ema, quien reconoce que hacer arte en México es difícil, pero no imposible.

Ella es el vivo ejemplo de que la lucha y la constancia llevan a lograr metas, “y aunque yo misma estoy viviendo los estragos económicos de esta crisis, sigo empeñada en dar lo mejor a mi país y en mantener mi estudio de danza”.

“Desde pequeña siempre supe que deseaba ser bailarina y aunque mis padres me decían que yo me convertiría en dentista, me aferré a este sueño”, comentó.

Su mente retrocede varios años y recuerda cuando veía las películas de rumberas, en las que participaban actrices como Ninón Sevilla o María Antonieta Pons, y eso fue su inspiración para incursionar en la disciplina dancística.

En los pasillos de su estudio tienen un sitio de honor sus antiguos alumnos, cuyas fotografías conserva orgullosa. Destacados bailarines que han puesto en alto el nombre de México.

“Creo que en estos 42 años hemos forjado fantásticos coreógrafos, bailarines y amantes de la danza, gente a la que desde pequeña se le ha inculcado ese amor y disciplina”, dijo, aunque lamentó que debieron salir a otros países para buscar apoyo y alcanzar sus sueños.

Señaló que en su afán por impulsar las artes se ha visto en un dilema al crear polémica por romper con lo establecido, y no solamente eso, sino también por impulsar el movimiento dancístico en los lugares menos esperados. Aunque, eso sí, aclaró que ella no ha prostituido la danza, “simplemente la acercó a otros públicos”.

Sin embargo, a estas alturas de su carrera dijo sentirse desilusionada por el desconocimiento que existe del arte en sus diferentes ramas, por ello ha promovido iniciativas en las que trata de acercar al público, principalmente a los niños, pues “ellos deben enamorarse de lo que ven para hacerlo”.

“En mi academia (que lleva su nombre) hemos optado por técnicas didácticas que los hagan sentir y moverse, para expresar lo que sienten, sacando las cualidades que cada uno tiene, porque son diferentes, pero de todos podemos obtener lo mejor”, refirió.

La danza, su fiel compañera

Siempre satisfecha de su paso por el arte, que ha sido su fiel compañero de vida, Pulido recuerda una frase que hace mucho le dijeron: “Aférrate a la danza, ella nunca te va dejar si tú no la dejas”.

Así que también ha aprendido a defender lo que le gusta y no negar sus raíces, porque haber bailado en comunidades indígenas, así como en otros espacios, como teatros del pueblo, la han llevado a ser reconocida y respetada, como lo soñó de pequeña.

Con la seguridad que la caracteriza, Ema Pulido refrenda que cada vez que pueda hacer algo para promover la danza lo hará sin importar el precio, porque no le asusta el trabajo y mucho menos la crítica.

Sus inicios

Han pasado cuatro décadas de vivir su propio sueño y pasión, por lo que cuando mira hacia atrás ve a la joven de 13 años que era maestra de educación física en el Centro Escolar Héroes de Chapultepec, en Puebla, además de dar clases de baile a otros profesores a manera de "hobbie".

“Yo era la única que podía ir y venir para tomar cursos de danza folclórica, contemporánea y de todo, así que pese a mi corta edad les daba clases, porque siempre me gustó. Mi padre decía que no bailara, que sólo enseñara, pero no se puede, me gusta compartir”, indicó.

“Tuve una larga carrera como bailarina profesional”, recordó la también coreógrafa, quien señaló que su trayectoria es poco conocida, pero por ejemplo, ha sido parte de compañías de danza contemporánea en Nueva York.

Tuvo la oportunidad de ejercer su profesión fuera del país, pero declinó la invitación, al sentir que su lugar estaba en México. “Desde pequeña supe lo que quería ser y lo conseguí, pese a que fue difícil, porque vengo de una familia que trabajaba en un campo petrolero, donde mi padre iba cortando el pasto para que entrara la burra con el petróleo; ese tesoro que hasta hoy se sigue peleando”, reveló.

De pronto recuerda cuando “echaba un zapateado” en algunos restaurantes; era una niña, ahí ganaba un poco de dinero, pero lo más importante era hacer lo que le apasionaba. Fue hasta los 15 años cuando se inició profesionalmente en el ballet folclórico.

“Decir que vivo de lo que me gusta es un lujo hoy en día, pero siempre he sido una mujer que se mueve, que lucha y no se queda pasiva, siempre contenta con ella misma y muy satisfecha, pero que también seguirá luchando desde su trinchera por las artes”, concluyó.

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