Uno de los principales riesgos a los que están expuestos los mexicanos son los sismos, pero, pese a las catástrofes registradas en los últimos años, sigue una baja cultura de prevención y de aseguramiento.

Para revertir esa situación, este día se lanzó de manera oficial el libro “Crónica de seis siglos de sismos en México: lecciones aprendidas y perspectivas”, que hace un recorrido histórico por el país, que inicia en el año 9 Cañas (1490) con un terremoto que devastó a la Gran Tenochtitlán y finaliza en 2018.

En entrevista con Notimex, la autora del libro, Luz María Silva, aseguró que con este ejemplar se busca concientizar a la población mexicana sobre la importancia de estar preparados, protegidos y contar con aseguramiento; además de tener conciencia de las decisiones que tomamos.

El primer mensaje, es que “donde ha temblado seguro va a volver a temblar, no se sabe cuándo, pero va a volver a temblar; segundo, la Ciudad de México no es epicentro, pero recibe casi todos los sismos, yo digo que hasta en eso somos centralistas; tercero, que si uno no se asegura, uno es el que pierde todo”.

Cifras del sector asegurador revelan que los sismos de septiembre de 2017 generaron que alrededor de 250 mil mexicanos perdieran su hogar y más de 130 mil viviendas tuvieron daños severos.

En el país, sólo 6.5 por ciento de las viviendas tienen un seguro de forma voluntaria, mientras que sube a 26.5 por ciento, si se consideran las coberturas que incluyen los créditos hipotecarios.

La académica del Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM) comentó que cuando una persona o familia en situación de pobreza no tiene seguro, con los daños que dejan los sismos pierden todo su patrimonio.

“Hay varias catástrofes que se agudizan porque no tenemos conciencia y se vuelven desastres personales terribles como sucedió en el condominio de Tlalpan, alguien decidió que su sala era muy chica y quitó los muros de carga”.

Estas historias son las que se describen en el libro, elaborado con información digital, con entrevistas y colaboración de socios de la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS), sobre todo los ajustadores, que son los primeros que llegan a los eventos y que encuentran el resultado del siniestro, explicó. 

Hay experiencias en otros países que ya lograron una especie de protección básica por medio del pago del predial, como es el caso de Ecuador, en donde las personas que resultan afectadas reciben apoyo económico, refirió.

Esta es una de las estrategias que busca trabajar el sector asegurador con los gobiernos federal y local, en particular con la Ciudad de México.

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