Rodrigo de la Cadena dejará el alma en el Teatro de la Ciudad

Rodrigo de la Cadena ya perdió la cuenta de las veces que se ha presentado en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, pero bien podría narrar a detalle cada uno de esos espectáculos, pues significan...

Rodrigo de la Cadena ya perdió la cuenta de las veces que se ha presentado en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”, pero bien podría narrar a detalle cada uno de esos espectáculos, pues significan mucho en su carrera ya que en ellos no solo ha dejado huella de su voz sino también el alma.

La primera vez fue un 25 de mayo, aunque no recuerda el año exacto dice que pudo haber sido en el primer año (2000) de Andrés Manuel López Obrador como jefe de gobierno de la Ciudad de México.

El espectáculo que el cantautor ofrecerá el 26 de mayo será una celebración por los 101 años del Teatro de la Ciudad, así como por el centenario del compositor Álvaro Carrillo y el lanzamiento de “Conversación en tiempo de bolero”, su más reciente disco, en el que por primera vez graba con sonido de trío.

Con la participación especial de Armando Manzanero y Carlos Cuevas, entre otros exponentes del bolero, el concierto será tan especial como todos los que ha ofrecido y se esmera en cada detalle, aunque se le tache de perfeccionista.

La cita de los músicos para el ensayo fue a las 16:00 horas en La Cueva, a la que Rodrigo arribó con puntualidad inglesa. Aún no transcurrían cinco minutos cuando, a través de su teléfono celular, ya estaba localizando a quienes faltaban por llegar.

Tras solicitar que encendieran el aire acondicionado, pues el clima al interior era sofocante, se instaló en el piano y compartió a Notimex que llegar a este día es producto de un largo recorrido que inició con la grabación, durante dos semanas, de “Conversación en tiempo de bolero”.

El álbum incluye los boleros “Déjame solo” (Roberto Cantoral), “Eso” y “Un minuto de amor (Álvaro Carrillo) y “Me muero, me muero” (Lolita de la Colina) y “Madrigal” (Enrique Galaz y Carlos R. Menéndez), el primer bolero mexicano.

Además, “Fuego en el alma”, “Voy apagar la luz” (Armando Manzanero y Mario Álvarez), “Trastornado”, “Te extraño los domingos a las dos de la mañana”, “Hace muchos pecados que no te cometo”, “Sin ti sin mí” y “Con más de dos” (que habla sobre una historia de bisexualidad).

Es el primer disco que graba con requinto, percusión y bajo como únicos instrumentos. No hay guitarras ni tampoco piano, pues evitó ensuciar la riqueza armónica de Gabriel Badillo “El Gaby”, extraordinario requinto originario de Tijuana, Baja California, y a quien halló en las redes sociales.

Aseguró que él no toca como Alfredo "güero" Gil, tampoco como alguno de Los Tres Reyes ni Los Panchos. El sonido de Badillo es único y fue por ello que se atrevió a apostar por arreglos de trío.

“Traté que esta producción tuviera todo, pues abarca algunas de las más importantes manifestaciones tanto del bolero en su concepción rítmica, armónica y poética como utópica, porque hablamos de temas distintos que eran tabú en el género”, explicó.

Mientras que Marco Antonio del Muro, Armandito Miranda, Martín Arano y Raúl Garduño afinaban instrumentos y probaban el nivel del audio, el cantautor dijo ser una persona extremadamente disciplinada, aunque por las mañanas le cuesta trabajo levantarse, pues por las noches funciona mejor, es una alma nocturna.

“A veces le doy horarios de antes a los músicos porque prefiero que lleguen una hora antes para que, prácticamente, yo llegue solo a cantar”.

Para el día del concierto el autor de temas como “Te extraño los domingos a las dos de la mañana” adelantó que estará ahí desde el montaje del "show". La escenografía constará de dos sillas, de aspecto similar a como luce la portada del disco.

“Yo tengo que estar en todo. Por ejemplo, en la iluminación, pues quiero que cada silla tenga un cenital directo. Habrá momentos en que yo esté sentado en una mientras que la otra estará ocupada o vacía y yo tenga que hacer una especie de actuación, como si le cantara a alguien”.

Rolando Morejón, Javier Gerardo y Gabriel Badillo “El Gaby" son algunos de los artistas que se han sumado al concierto, además de los ya mencionados, como Los Miranda.

Ese día también estarán presentes su madre, su padre, su abuela, su hermano y, por supuesto, grandes amigos como el locutor Federico Iván González, el periodista Chucho Gallegos, Franco, Baby Bátiz y el comunicador René Franco, quien será maestro de ceremonias.

Más que nervioso, el artista vislumbra esa presentación como un desafío. Aunque se trata de uno de los más grandes recintos en el país, el nervio no lo tiene tan presente cuando sube al escenario del Teatro de la Ciudad, pero sí cuando se presenta en el bar La Cueva.

Sucede porque gracias a la intimidad del lugar es capaz de percatarse si el público no le responde como quisiera, debido a que lo tiene más de cerquita y puede observar con claridad sus reacciones.

“Antes de cantar trato de dormir mucho para tener la voz lo mejor posible. El viernes me dormiré y me seguiré para que el sábado tenga totalmente descansada la garganta y el domingo revisar todos los detalles de logística”.

Podría delegar responsabilidades, pero Rodrigo de la Cadena prefiere hacer todo.

“Tengo los teléfonos de todos y a través de ahí tengo todo controlado. No tengo un ‘stage manager’ ni un operador de algo. Está mal, pero yo mismo checo la lista de mis invitados, les llamo y me confirman. Estoy en todo y me gusta. Hay gente muy capaz, pero en esta ocasión, yo hice todo”, aseguró.

Así, tras enfundarse en una camisa negra que lleva su nombre, Rodrigo toma el micrófono y comienza los ensayos a la par que va respondiendo mensajes en su cel. Y está en todo, pues además de buscar la entonación y afinación perfecta, está atento al volumen del piano.

“Me pareció bien, pero si acaso me pones más discreto el piano, mejor. En una toca maracas y en otras cámbiale a los bongós”, señala a otro músico.

¿Cuál sigue?, pregunta a Gabriel Badillo. éste le responde que “Madrigal”, el primer bolero mexicano para el cual solo ensayan los músicos para tenerlo claro y en la segunda vuelta entra la voz de Rodrigo.

El artista de 31 años continúa dando instrucciones mientras los músicos hacen anotaciones en sus partituras. Al mismo tiempo bebe un refresco de soda y se dirige a la barra para morder una torta, pues no había tenido tiempo para comer.

Por momentos el ambiente se tensa, pero cuando la nota sale bien los músicos se relajan, bromean, sienten y lo disfrutan. Esto y más es lo que el público atestiguará la noche del domingo en el Teatro de la Ciudad “Esperanza Iris”.

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