La personalidad de Amado Nervo es múltiple y diversa, riquísima en sus símbolos y matices por ser uno de los representantes básicos del Modernismo latinoamericano, movimiento literario que rompió con la tradición y creó un nuevo lenguaje, una nueva forma de ver el mundo y la vida, y una nueva sensibilidad.

Así se expresó la víspera el crítico, biógrafo, escritor y catedrático universitario Álvaro Ruiz Abreu al comentar el próximo centenario luctuoso del poeta Amado Nervo (Amado Ruiz de Nervo Ordaz, Tepic, Nayarit, 27 de agosto de 1870-Montevideo 24 de mayo de 1919), a quien la historia literaria en español tiene registrado, dijo, como “el poeta de las masas”.

Ciertamente, la Casa Museo Amado Nervo, localizada en la calle Zacatecas 284, esquina con Zaragoza en el Centro de Tepic, Nayarit, casona que data de mediados del siglo XIX, sitio donde nació el poeta el 27 de agosto de 1870 y que desde el 27 de abril de 1970 ha sido habilitada como museo, explica la enorme conmoción que causó la muerte del vate:

“Su muerte acaecida en Montevideo causó una verdadera conmoción en América Latina. Su cuerpo embalsamado fue trasladado a México en el barco de guerra ‘Uruguay’, escoltado por el crucero argentino ‘Nueve de Julio’.

“Durante la larga travesía, los gobiernos, las universidades, los intelectuales y el pueblo de todos los países en cuyos puertos se detuvo el fúnebre convoy, le rindieron honores, uniéndose al duelo nacional mexicano, construyendo un insólito homenaje, sin precedente en los fastos de América”.

Las cédulas del recinto añaden en aguas del Caribe, se unió a la fúnebre comitiva marina el crucero “Cuba” y salió al encuentro el cañonero mexicano “Zaragoza”. Al ser desembarcado su cadáver el 11 de noviembre en las playas de Veracruz, el crucero americano “Niágara” disparó sus cañones en su honor.

“En Veracruz y en la capital del país, el pueblo de México le tributó a Nervo grandes honores. Miles de personas trasladaron sus restos a la entonces Rotonda de los Hombres Ilustres (hoy Rotonda de las Personas Ilustres): ni héroe ni rey alguno, menos un poeta, han recibido nunca tales honores. Nuestro poeta había logrado la loable misión de unir a los pueblos de América por el espíritu y el idioma”, se puede leer en la Casa Museo.

Desde la perspectiva de Álvaro Ruiz Abreu, cuando los restos mortales de Amado Nervo llegaron a México se congregó una multitud inmensa, nunca antes vista en un funeral, y tuvieron que pasar muchos años para que algo similar ocurriera. “Fue en los cortejos que acompañaron al actor y cantante Pedro Infante y décadas después al cantautor Juan Gabriel”.

Entrevistado por Notimex, Ruiz Abreu mencionó que esos dos funerales posteriores se acercaron, pero no igualaron el recibimiento masivo y las aclamaciones (a Nervo). “Eso se debe a que el poeta había cimbrado a la sociedad mexicana de su tiempo, es decir, el último tercio del siglo XIX y los primeros 20 años del Siglo 20”, anotó el Doctor en Filología.

Amado Nervo, dijo, es un pozo de conocimiento y de sabiduría, un tipo con sus poemas, como “En Paz”, llegó a millones de personas en México y América Latina. “Esa fuerza y vitalidad de Amado Nervo, es importante destacar en estos días en que se le rinden tantos homenajes y reconocimientos a través de mesas redondas y publicaciones”.

Nervo, abundó antes de participar en un acto organizado por la Coordinación Nacional de Literatura (CNL) en el Palacio de Bellas Artes, dio otro rumbo a la literatura mexicana con poemas como “En Paz”. “Ese y otros poemas suyos se hicieron tan populares que la clase culta y la crítica lo llegaron a considerar cursi, pero esos versos no definen el corpus de su obra”.

En 1910 Amado Nervo era el Representante Plenipotenciario de México en España, y él ofreció allá una conferencia sobre Sor Juana Inés de la Cruz para comenzar a celebrar el Centenario de la Independencia. “El ensayo que leyó se convirtió luego en un libro con prólogo de Antonio Alatorre, y en él, puso en el tablero de la crítica a la monja jerónima”.

Álvaro Ruiz Abreu explicó entonces que los liberales del siglo XIX habían condenado a Sor Juana Inés de la Cruz. “Tuvo que venir la mirada crítica de Nervo para señalar que no por ser mujer, ser religiosa y ser barroca, debía ser condenada”. Para él, era una infamia, porque su poesía y su talento estaban, y están más allá de cualquier apreciación ligera.

Concluyó al apuntar que Amado Nervo “sigue siendo un pozo de atracción para los lectores de hoy”, dicho lo cual subió al escenario de la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes para disertar ante un público ansioso por conocer más de Amado Nervo.

Poema de Amado Nervo

En Paz

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,

porque nunca me diste ni esperanza fallida,

ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino

que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,

fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:

cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:

¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;

mas no me prometiste tan sólo noches buenas;

y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.

¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

-Fin de nota-