Grupos de seguidores del presidente brasileño Jair Bolsonaro llaman en redes sociales a realizar manifestaciones de apoyo al mandatario el próximo domingo 26, una acción calificada por analistas como "jugada de alto riesgo", al movilizar sobre todo a sectores de extrema derecha.

Los simpatizantes de Bolsonaro promueven en redes sociales la etiqueta "día 26 en las calles", con consignas contra la oposición y los ministros del Supremo Tribunal Federal (STF), a quienes califican de "enemigos de Brasil", y en defensa del ministro de Justicia, Sérgio Moro, y la reforma a las jubilaciones.

La revista brasileña Veja apuntó que los partidarios del presidente iniciaron ese llamado en las redes el pasado jueves 16, un día después del paro nacional de la educación en contra de los recortes al presupuesto, que según sus organizadores agrupó a un millón de personas en casi 200 ciudades del país.

Para convocar a las movilizaciones, los grupos de derecha utilizan un texto "de autor desconocido", que el propio Bolsonaro distribuyó en la red de WhatsApp el viernes 17, en el que el mandatario aseguró sufrir presiones de "corporaciones" en todos los Poderes, y afirmó que el país "es disfuncional" e ingobernable.

El mandatario consideró que el "texto es al menos interesante. Para quien se preocupa de anticiparse a los hechos, su lectura es obligatoria", y señaló que en la localidad de Juiz de Fora, donde fue blanco de un atentado en septiembre pasado durante su campaña, ya había avisado que "el sistema me matará".

Veja citó un mensaje en Twitter del Movimiento Brasil Conservador (MBC), que dice: "Bolsonaro sangró por este país, pero sus enemigos creen que es poco. Quieren enterrarlo. El día 26, vamos a las calles en protesta contra el Centrão (oposición), el STF, y todos los enemigos de Brasil y de este gobierno".

El legislador derechista Marcelo Ramos, del Partido de la República, consideró incluso que la de los bolsonaristas "es una protesta para generar un clima de cuestionamiento de las instituciones democráticas y crear un caos en el país", y calificó los llamados como "la cosa más surrealista que he visto en mi vida".

Sobre estos llamados, el sociólogo de la Universidad de Sao Paulo, Wagner Iglecias, dijo al portal RBA, de la Radio Brasil Actual, que la manifestación es "una jugada de alto riesgo", por el perfil "extremista" de los seguidores del mandatario, que puede ahuyentar al empresariado y a los inversores.

"Con su base de apoyo debilitada, el presidente Jair Bolsonaro puede salir aún más frágil si las manifestaciones de sus partidarios, el próximo domingo no reúnen una masa significativa de personas", dijo, al recordar el precedente de una convocatoria hecha en 1992 por el entonces mandatario Fernando Collor.

"Es imposible no recordar la convocatoria que Collor hizo, pidiendo que la gente saliera" a las calles vestida con los colores de la bandera, "verde y amarillo. Al final, la gente salió de negro" en rechazo al mandatario.

El experto alertó que si las manifestantes se pronuncian por el cierre del Congreso y del Supremo Tribunal Federal (STF), la clase empresarial puede abandonar el barco del gobierno, pues causarían "aún más desconfianza de los inversores".

El cientista político Paulo Niccoli Ramírez también alertó que el llamado puede ser "un tiro en el pie" del gobierno, al apoyarse en grupos como el "mesianismo evangélico", lo que puede provocar mayores fricciones con los militares que forman parte del gobierno, y que se han enfrentado a los hijos del mandatario.

De acuerdo con RBA, Bolsonaro ha recibido críticas en los últimos días de los tres principales diarios impresos: Folha, Estado de Sao Paulo y O Globo, e incluso grupos de derecha que apoyaron su candidatura, como el Movimiento Brasil Libre (MBL) o legisladores del PSL, se han deslindado del llamado a las marchas.

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