El circo de la vida es para todos

Vivaz, elocuente y con una sonrisa que contagia las ganas de ser feliz, Eduardo Tirado Huerta comentó cómo logró transmitir en su libro “El circo de la vida” la esencia de la vida y mostrar que no...

Vivaz, elocuente y con una sonrisa que contagia las ganas de ser feliz, Eduardo Tirado Huerta comentó cómo logró transmitir en su libro “El circo de la vida” la esencia de la vida y mostrar que no hay impedimento físico que imposibilite alcanzar las metas que uno se fija.

En entrevista con Notimex, el autor conocido como “Lalín Arlequín” señaló que padece una parálisis cerebral de menor grado debido a que luego de nacer no lo llevaron de inmediato a la incubadora y le faltó oxígeno, lo que afectó la parte motriz de su cerebro, sus piernas y su mano izquierda.

Dijo que esta situación no lo ha afectado para su desarrollo intelectual, ya que piensa, razona y habla bien, por lo que hoy nadie puede decir que de verdad haya algo que le impida lograr lo que quiere.

Eduardo Tirado nació en Puebla y con 26 años de edad, ofrece en su obra una visión de un mundo que lo ha convertido en un “guerrero” ejemplar.

Es el menor de tres hermanos y luego de que fue diagnosticado con una parálisis cerebral por una negligencia médica logró estudiar la primaria y la secundaria en el sistema abierto, lo que lo limitó un poco para ser independiente en el rubro económico y social.

“Esa es la función del libro, porque yo tenía que decir qué voy a hacer y qué es lo que estoy haciendo, y entonces me puse a escribir mi libro que tarde ocho años en hacerlo y cinco meses en que se editara”.

Mencionó que piensa estudiar una carrera un poco más adelante, porque no se considera tan viejo o grande para no hacerlo, pero ahora lo que busca es enfocarse en su independencia personal y económica.

“Muchas personas con discapacidad son sobreprotegidas. No vayamos lejos, los adultos mayores lo son y se entiende porque tienen un grado menor de sus funciones motoras, entonces lo que trato de hacer es que eso no se me limite, sino que pueda hacer yo algo por mi vida”.

Sobre si su condición lo limitó para escribir “El circo de la vida”, dijo que en realidad no. “Al principio cuando comencé a escribir mis papas me decían que no, ¿a qué te vas a dedicar? mejor deberías estudiar, luego me decían que me apoyaban y luego que no, pero en fin salimos adelante”.

Por ello, “estoy muy agradecido con mi familia, con mis hermanos mayores y mis padres, a quienes les debo esta publicación, la cual decidí escribir luego de que a los 10 años sufrí una decepción amorosa, porque muchos creen que un discapacitado no puede enamorarse o tener relaciones sexuales”.

Con voz entrecortada dijo que “en teoría no se considera un discapacitado sino una persona diferente a las demás, pero al igual que otros seres humanos me enamoro y para mí el amor es una parte importante de mi vida, porque si no lo tuviera no sería la persona que soy ahora”.

El mensaje que desea transmitir con su libro, “es que la gente escoja cómo quiere vivir, cómo hacer las cosas, y él solo les está dando una visión de la vida amplia para que ellos escojan como llevan su vida, si son desgraciados o desdichados, o felices y aman”.

El ser feliz y amar se puede lograr sin importar que alguien tenga una discapacidad o enfrente cierto tipo de limitaciones, y prueba de ello es que “yo hago muchos malabares para llevar mi vida y sobrellevar mis emociones como la persona especial que soy”.

Para él sus amigos han sido una parte fundamental para sobresalir, al igual que su maestra que lo apoyó para sacar sus estudios escolares de primaria y otras muchas personas. “Parte de la creación de este libro se la debo a mis amigas Michel Vargas y Diana Torres”, señaló.

Dijo que como lo explica en el libro, se puede uno sentir desdichado, alegre, triste, feliz, desolado, desgraciado, casi muerto, pero “tu escoges cómo vivir y mi libro contiene muchas cosas por las que hay que vivir”.

“Lalín Arlequín” tuvo y padeció el rechazo de la sociedad cómo cualquier otro chico o chica en silla de ruedas. En su escuela, soportó burlas y enojos, ansiedad y hasta decepciones amorosas como cualquier chico de su edad.

Empero, fue gracias al apoyo de sus padres, hermanos y a dos maravillosas maestras que lo empujaron para lograr sus sueños que hoy logró plasmar en su obra, que es una realidad.

Luego de escribir su libro que cura las emociones que no pueden ser curadas a través de la vista y que fue financiado por su familia, prepara la presentación del mismo en Monterrey para agosto próximo, aunque previamente ya lo presentó en la Ciudad de México.

Asimismo, trabaja en el segundo libro que es continuación de “El circo de la vida”, y próximamente hará una obra de teatro adaptada al texto que escribió para que la gente pueda no sólo ver las letras sino visualizar lo que sucede.

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