Científicos de Chile y Argentina plantean proteger hábitat de pingüinos

El Área Marina Protegida del Dominio 1, encabezada por científicos de Chile y Argentina, propuso la protección de sectores sensibles al deshielo en el sur de la Antártida, hábitat de los pingüinos...

El Área Marina Protegida del Dominio 1, encabezada por científicos de Chile y Argentina, propuso la protección de sectores sensibles al deshielo en el sur de la Antártida, hábitat de los pingüinos emperador, cuya población global se redujo hasta nueve por ciento en una de sus colonias.

La propuesta de los científicos sudamericanos, elaborada en octubre pasado, plantea definir un área de preservación al sur de bahía Margarita para otorgarles un mayor resguardo, informó este domingo la emisora chilena Radio Cooperativa.

El anuncio se produce luego que el miércoles pasado, la revista Antarctic Science publicó un estudio del British Antarctic Survey, que registró una caída drástica en una de las mayores colonias de aves, que perdió entre cinco y nueve por ciento de la población global, de cerca de 20 mil parejas, al oeste del mar de Weddell.

La pérdida de esta población fue consecuencia del colapso de una placa de hielo en la bahía Halley, que por tres años consecutivos desde 2016 ha impedido que los polluelos sobrevivan, debido a que se requieren zonas de hielo marino estable para reproducirse.

Según el estudio citado por radio Cooperativa, el progresivo calentamiento de la península Antártica provocaría una reducción de la población de pingüinos emperador entre 50 y 70 por ciento en las próximas décadas.

Por ello, los científicos chilenos y argentinos propusieron enfocarse en el control del impacto de las actividades humanas y estudiar el impacto del cambio climático sobre la biota y el ecosistema en general en la Antártida.

El equipo plantea definir un área de protección general en la zona al sur de bahía Margarita para otorgar resguardo extra a colonias de pingüinos emperador, a partir de, por ejemplo, la existencia de una colonia ubicada en isla Smyley formada por más de seis mil adultos.

La medida protegería a otros ejemplares, al resguardar áreas de reproducción de kril, un crustáceo del que se alimentan las aves; de alimentación de predadores como orcas, y de importancia para reproducción y estadios tempranos de peces, tanto de la variabilidad ambiental y de amenazas como la sobrepesca, polución e interferencia humana en zonas reproductivas.

-Fin de nota-