Luego de muchos años de lucha ciudadana desde las comunidades, es un buen momento para la música tradicional mexicana, la cual está posicionada en algunos de los escenarios más importantes del país.

En entrevista con Notimex, Eduardo Lizalde Farías, director del Encuentro de Son Jarocho. Fiesta de las jaranas y las tarimas, manifestó lo anterior al anunciar la séptima edición del festival que se realizará del 25 al 28 de abril en el Centro Nacional para la Cultura y las Artes (Cenart).

En la cita cultural habrá conferencias, presentaciones de libros, talleres, fandangos y conciertos, con un programa de excelencia que cada año convoca a miles de personas interesadas en la cultura tradicional de los pueblos del Sotavento.

Lizalde Farías señaló que hay que entender que a veces las instituciones no se preocupan por lo que le importa a la gente, pero en el caso de la música tradicional mexicana, gracias a una labor de difusión interna y de recuperación de las tradiciones, ésta es exitosa.

Comentó que esta fiesta surgió a partir de que un equipo de promotores culturales consideró que en la Ciudad de México faltaba un proyecto con las características que tiene el Encuentro de Son Jarocho.

“A lo largo de estos años han participado cientos de músicos de Veracruz, Oaxaca, Tabasco y la Ciudad de México, guardianes y exponentes de un importante patrimonio que pertenece a todos los habitantes de este país”.

Se sostiene por la lealtad de un público tenaz, que año con año colma los espacios de un Cenart vibrante bajo el repiqueteo del zapateado y los rasgueos de la jarana.

Subrayó que los medios de comunicación han sido fundamentales para acercar este tipo de manifestación al público que a veces es orientado de acuerdo con los intereses comerciales, y “la música tradicional no obedece a esos criterios”.

“El cuerpo poético del que se vale el son jarocho y otros sones de México tiene mucho que ver con la tradición poética del Caribe, sobre todo de Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y Venezuela, y podemos seguir su camino”.

Ahora en esta cita habrá un suceso que no se había explorado y que tiene que ver con las letras del son jarocho, un encuentro de poetas del Sotavento mexicano van a encontrar un espacio en donde construirán un ejercicio de contrapunto en el escenario principal.

Será una gran fiesta de la palabra y de la música, explorando las alternativas que da la décima para construir ideas, sentimientos y darnos una lección de inteligencia virtuosa con la palabra como hilo conductor.

También se ofrecerá al visitante una oferta gastronómica, la cual estará conformada por la Cooperativa de Pueblos Originarios de la Ciudad de México con un menú que incluye comida prehispánica nixtamalizada y comida tradicional de la huasteca.

Más adelante, subrayó que no hay duda de que la música mexicana vinculada con el universo virtual que es el fandango, ha permeado mucho en la juventud, por lo que hay muchos chavos con sus jaranas en la espalda y con sus estuches de instrumentos y zapatos para taconear en el país.

“El son jarocho nace en el campo, en las comunidades, ranchos, en los pueblos y es parte del contenido conceptual de las fiestas patronales, pero después migra a las ciudades y hoy hay muchos jóvenes interesados en el asunto, no sólo en la capital, sino en otras urbes”.

Finalmente, comentó que el encuentro es posible gracias al apoyo de las secretarías de Cultura de la Ciudad de México y de la federal, a través del Centro Nacional de las Artes, que desde 2013 es la sede de esta tradición.

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