Redes de protección social, clave contra pobreza en América Latina: BM

Las economías de América Latina deben desarrollar redes de protección social para para apoyar a la población más pobre, en particular ahora que las proyecciones de crecimiento para 2019 se han...

Las economías de América Latina deben desarrollar redes de protección social para para apoyar a la población más pobre, en particular ahora que las proyecciones de crecimiento para 2019 se han deteriorado, considera el Banco Mundial (BM).

En su informe semestral “¿Cómo afecta el ciclo económico a los indicadores sociales en América Latina y el Caribe? Cuando los sueños enfrentan la realidad”, señala que las expectativas iniciales de crecimiento para ALC en 2018 no se cumplieron y la región creció 0.7 por ciento en 2018.

Refiere que las principales razones de este débil crecimiento en 2018 son una contracción de 2.5 por ciento en Argentina, la lenta recuperación de Brasil, luego de la recesión de 2015 y 2016, el crecimiento anémico de México, debido a la incertidumbre política y el colapso de la economía venezolana.

En tanto, las proyecciones para 2019 se han deteriorado y se espera que la región crezca 0.9 por ciento este año, y que las tres economías más grandes de la región -Brasil, México y Argentina- crezcan muy poco o se contraigan.

Las economías de América Latina y el Caribe enfrentan varios desafíos externos e internos, entre los cuales destaca la necesidad de que los responsables de políticas públicas desarrollen redes de protección social para apoyar a la población más pobre y vulnerable en los ciclos de desaceleración económica.

El organismo internacional señala que políticas redistributivas, como las transferencias monetarias condicionadas, están actualmente muy extendidas en toda la región y contribuyeron a cerca del 35 por ciento de la disminución de la pobreza durante el auge de las materias primas a principios del siglo.

Sin embargo, muchos países de la región carecen de programas sociales como el seguro de desempleo, que actúa como amortiguador en los ciclos de aumento de la pobreza, precisa el estudio la Oficina del Economista Jefe para América Latina y el Caribe del Banco Mundial.

“Los programas sociales que ayudan a absorber el impacto de las crisis económicas son comunes en los países desarrollados, pero no están lo suficientemente extendidos en esta parte del mundo”, dijo el economista Jefe del Banco Mundial para ALC, Carlos Végh.

“Esta es una agenda social pendiente en la región para asegurar que aquellos que recientemente escaparon de la pobreza no den ningún paso atrás”, añade.

En un entorno externo complicado agregará “vientos en contra adicionales”, lo que incluye una caída en los precios de las materias primas registrada a finales de 2018, un crecimiento más lento de los principales socios comerciales de China y tasas de interés internacionales más altas, refiere.

El Banco Mundial menciona que el escaso crecimiento económico está teniendo un impacto predecible en los indicadores sociales, como en Brasil, que experimentó un aumento de la pobreza monetaria de aproximadamente tres puntos porcentuales entre 2014 y 2017.

Sin embargo, es importante distinguir entre los efectos cíclicos en los indicadores sociales y los efectos estructurales.

El organismo financiero internacional apunta que en un escenario complejo como el actual, las políticas redistributivas son aún más importantes.

Aclara que la mayoría de los países de la región ya cuentan con sofisticados sistemas de transferencias monetarias condicionadas destinadas a reducir la pobreza a largo plazo (e intergeneracional) ofrecen recursos a la población más pobre a cambio de cumplir con ciertos criterios relacionados con salud y educación.

De ahí que programas como el seguro de desempleo también podrían contribuir en gran medida a limitar el aumento de la pobreza en las crisis económicas.

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