Transforman el CUEC para preparar cineastas de vanguardia

Para Roberto Fiesco, la transformación del Centro de Estudios Cinematográficos (CUEC), en Escuela de Artes Cinematográficas llega en el mejor momento, porque la industria del audiovisual en México...

Para Roberto Fiesco, la transformación del Centro de Estudios Cinematográficos (CUEC), en Escuela de Artes Cinematográficas llega en el mejor momento, porque la industria del audiovisual en México con la producción de series y películas, entre otros productos, está en auge.

Al igual que otros cineastas formados en el CUEC, Fiesco, quien egresó junto con otros 20 compañeros de su generación, entre ellos Alan Coton, subrayó que este logro es producto de una larga lucha de realizadores como el maestro Armando Casas y que en este nueva coyuntura se posibilita la formación y profesionalización en diversas áreas.

En entrevista con Notimex, Fiesco considera que la transformación es algo valioso y positivo porque coloca a la ciencia cinematográfica nacional en un sitio jamás visto en el país.

Consideró que si bien tanto el CUEC como el Centro de Capacitación Cinematográfica (CCC), como escuelas públicas son las más antiguas con las que se encuentra en México, la modificación lo dota de una presencia mayor, “pues confiamos que con un presupuesto adecuado permitirá a sus responsables de una determinada autonomía para tomar una serie de decisiones”.

Sin abundar ampliamente en las cuestiones presupuestales, el realizador de filmes como ”Quebranto” y “Paloma”, precisó que las nuevas generaciones en la futura Escuela de Artes Cinematográficas se beneficiarán y deberán aprovechar al máximo el esfuerzo de la transformación que se buscó durante 20 años.

Agregó, que sin duda y sin restar méritos a otros, todo respondió a la iniciativa de Armando Casas, “es el proyecto de Casas, pues todo esto empieza a gestarse desde el momento en que se hacen las modificaciones al plan de estudios”.

En su apreciación, dijo que se trata de la idea de Armando Casas, “quien dirige todo hacia la creación de la licenciatura, quien busca la construcción de la escuela en la que estamos ahora en CU.”

Para Fiesco, entonces, es una herencia de ese periodo y que finalmente tomó muchos años consolidarlo hasta que finalmente se concretó en días recientes con la aprobación del Consejo Universitario.

Agregó que la noticia alegró y fue bien recibida por la comunidad, “eso, de que nos volvimos escuela nacional”.

“Digamos que a partir del primer mando, después del maestro Felipe Coria, los esfuerzos continuados como la de su actual directora María del Carmen de Lara, también contribuyeron para llegar a la aprobación de la ENAC. Hay un valor en cada uno de los que se esmeraron en lograrlo”.

Según Roberto Fiesco, el plan de estudios ya está articulado desde hace más o menos cuatro años, y está a punto de egresar la primera generación del plan de licenciatura, “pero, digamos que esto ya es como la reedificación (sic), como tal, sobre todo como una autonomía que lleva a la creación de una escuela nacional y dejar de depender de la Coordinación de Difusión Cultural”.

Al preguntarle qué tanto conoce el proyecto, el entrevistado comentó: “lo real es que no hemos modificando mucho el movimiento real de la escuela, digamos que es un cambio en nomenclatura, pero digamos que el plan de estudios no se va a modificar, ya se hizo en su momento. Digo, la idea de la licenciatura, la división por área, eso ya está articulado”.

Sobre si con este cambio el CUEC se pone adelante del CCC, Fiesco fue claro, al explicar que, “ahora somos la Escuela Nacional de Cinematografía, y entiendo también que CCC está pasando por un momento difícil por cosas presupuestales”.

El profesor y crítico cinematográfico abundó que el presupuesto del CCC ha venido disminuyendo en los últimos años de manera muy notable.

“Está como en el momento más crítico de su historia, lamentablemente. Sí hay una disminución de presupuesto muy grande, pero afortunadamente también sigue funcionado.

“Y pues sí, el CUEC ha apostado todo en los últimos años para ser una escuela de vanguardia, una escuela con instalaciones que ahora están muy bien, una sala THX, una sala con sonido IMAX, o sea que cuenta con el equipo más moderno que hay en el país”.

Destacó que el cambio tecnológico se puede constatar con la presencia de cámaras de última generación, equipos de iluminación óptimos, etcétera, “es decir, una escuela que podría dar servicios prácticamente profesionales a sus estudiantes, lo cual debe de precisarse y reconocerse”.

Sobre si todo eso que manifiesta y el reconocimiento académico del CUEC como Escuela Nacional de Artes permitirá que sus egresados encuentren trabajo en nuestra industria cinematográfica, apostó todo que sí.

“Hoy el mundo audiovisual es uno que expresa una demanda inmensa de gente especializada. Ahora yo doy clases en el CUEC, pero recuerdo cuando ingresé como estudiante nos decían que habíamos llegado en el peor momento de la industria, esas épocas en las que se producían entre 15 o 20 películas al año”, defendió el cineasta.

Comentó que de esa generación del 90 sobrevivimos personas como Alan Coton y otra compañera que es directora de arte, “digamos que somos los tres de esa generación que seguimos trabajando en esta industria, básicamente”.

Fue sincero y señaló que de 20 que ingresaron al CUEC en aquellos años prácticamente todos los demás desaparecieron, no se dedicaron a nada de este arte, y algunos ya hasta fallecieron.

Reconoció que en este momento, dedicarse al audiovisual con la gran producción que existe en el país no solamente en lo que se refiere a películas, pero sobre todo en la producción de series y de contenidos para plataformas digitales, todos los nuevos egresados tendrán campo donde desarrollarse y crecer.

“Me parece que hoy quien egresa, además, con conocimientos muy especializados o por lo menos en el CUEC, está en posibilidades laborales, “porque hay muchísimo trabajo. Hoy, de hecho, encontrar gente con una verdadera capacitación para que sean asistentes de cámara, guionistas, directores de arte, continuistas, es muy complicado, esa es la verdad”.

Roberto Fiesco dijo que actualmente es profesor en el área de producción, desde hace 10 años en donde ha visto con satisfacción todo lo que se ha avanzado.

Considerando la situación de la industria actual, el cineasta trata de hacerles ver a sus alumnos en dónde están parados, cómo funciona en México y principalmente cómo es la aplicación de los apoyos públicos, así como los privados.

“Lo que hacemos es revisar y analizar una serie de procesos y de formatos que nos ayudan para formar una producción profesional lo más efectiva posible. Una de las cosas que yo vi cuando era estudiante es que muchas de las materias que cursabas, no te formaban para ser un profesional”.

Manifestó que las clases recibidas no le daban las herramientas a nadie para salir a la calle a trabajar, sólo para introducirlos en la industria por lo que él procura que en sus clases se tomen en cuenta los objetivos que les servirán para integrarse al negocio del audiovisual.

“Se les imparte todo el conocimiento que le permita integrarse en una producción de cualquier tamaño, del cine global, sea ficción, de acción o sea documental, sea largo, que sepa cómo articular todos los elementos que requiere hacer en una producción”.

Es así que asegura que los egresados del CUEC pueden integrarse en cualquier campo y ser multidisciplinarios que los lleve a “levantar proyectos de la nada”.

En su clase también se les ayuda a diferenciar muy claramente el camino a seguir, “o sea, muchos de ellos son directores y fotógrafos con un sentido crítico y con una formación cultural muy amplia”.

Manifestó su orgullo de que alumnos como Gerónimo Rodríguez, algunos ahora son fotógrafos, operadores de cámaras o iluminadores en activo en la industria.

Fiesco informó que el Plan de Estudios del CUEC se revisó en su momento considerando los aplicados en escuelas públicas francesas como Le Fémis (hoy Escuela Nacional Superior de los Oficios de la imagen y el sonido) y también de otra escuela pública británica y una lituana.

El análisis y el estudio llevó una profunda modificación de un plan de estudios que era muy disperso inicialmente, “pero ahí sí debo reconocerlo, que logaron articular algo mucho más armado y ordenado en términos de lo que se pretendía que fuera.

“A lo que pasamos ahora es a formar a estudiantes especializados, que puedan elegir un campo de conocimiento principal, fotografía, dirección de arte, producción, etcétera.

"Está dividido en varias áreas donde el alumno pueda especializarse en una en específico. Obviamente, tiene conocimientos generales y después elige uno, prácticamente los últimos dos semestres de la carrera se orienta, digamos, a la especialización, lo cual yo creo que es muy interesante porque lo que está demandando la industria”.

Subrayó que, por ejemplo hoy, el sonidista del CUEC posee conocimientos para hacer sonido directo, pero también para un intro de cero, para realizar un intro que pueda llevar la post producción gracias a sus conocimientos generales, y así cada uno en sus diferentes áreas.

A nivel mundial el CUEC, es la undécima escuela que se funda y forma parte del Centre International de Liaison de Écoles de Cinéma et Télévision (CILECT).

Forma parte del listado de prestigiadas instituciones de enseñanza en cine, como la Ecole Nationale Supérieure Louis-Lumiere, de Francia; la Deutsche Film-und Fernsehakademie Berlin, de Alemania; y la Beijing Film Academy, entre otras.

Así, después de 53 años, el Consejo Universitario consideró que el centro docente va más allá de la enseñanza, pues la universidad ha desarrollado otras actividades en torno a la cinematografía, como la preservación, la investigación, la difusión de materiales fílmicos, la edición y distribución, a nivel nacional, de publicaciones especializadas en cinematografía y temas afines, que han impactado profundamente la cultura audiovisual de México e Iberoamérica”, señala el dictamen de creación.

Transformar el CUEC en Escuela Nacional de Artes Cinematográficas cerrará este círculo frente al desarrollo que ofrecen la innovación y el estatus de las artes cinematográficas, las industrias audiovisuales globales y tecnologizadas, puntualizó la UNAM.