“El eterno festín” recupera una Ciudad de México que ya no es: Sergio Mu

El programa de televisión “El eterno festín”, que a partir de hoy se podrá ver todos los domingos por TV UNAM, es un dulce recorrido por una Ciudad de México que ya no es, una reflexión de la...

El programa de televisión “El eterno festín”, que a partir de hoy se podrá ver todos los domingos por TV UNAM, es un dulce recorrido por una Ciudad de México que ya no es, una reflexión de la metrópoli vista desde las puertas de entrada de sus cocinas, afirmó Sergio Muñoz.

El director de esa serie documental, histórica y poética resaltó que los lugares públicos como bares, cantinas, pulquerías, restaurantes, fondas, loncherías y cocinas económicas son sitios donde tradicionalmente se dirime la vida pública, social y privada de la metrópoli, situación que se repite en todo el mundo.

Allí se reúnen empresarios para hacer negocios, ahí cita el hombre a una chica para declararle su amor, recordó; “desde la vida íntima y personal, hasta la social y política se soluciona en esos espacios que desde siempre han sido punto de reunión de hombres y mujeres, parejas y grupos de todo tipo de actividades”, abundó.

Durante una entrevista con Notimex, Muñoz también expuso que a veces se olvida la historia, hasta lo que sucedió apenas el día anterior, “aunque México es muy noble porque perdona mucho”.

La Ciudad de México es una de las urbes más cosmopolitas del planeta, tanto por su integración social y cultural, como étnica; es más, en esta gran metrópoli se encuentra el asentamiento más grande de indígenas en el mundo, con dos millones de personas originarias de algún grupo étnico residentes en esta capital.

Igualmente es uno de los espacios más grande del mundo en cuanto a asentamientos inmigrantes; “hay europeos, españoles, judíos, del Oriente Medio y muchos más. Todo eso dejó una huella en el siglo XX mexicano, desde que Porfirio Díaz comenzó a traer ciudadanos chinos para construir los ferrocarriles”.

Esas masas humanas mantuvieron sus idiomas, estilos de vida y gastronomías en establecimientos como los famosos cafés de chinos o los restaurantes europeos, que finalmente se amalgamaron con la cultura nacional.

Uno de los lugares que representa ese fenómeno es la pulquería, con su bebida sagrada originalmente destinada a las grandes personalidades de las culturas indígenas.

Hacia finales del siglo XIX el consumo de pulque se popularizó y comenzó a ser ingerido en todas las clases sociales del país. En la Ciudad de México llegaron a existir dos mil sitios de venta de pulque, hasta el sexenio del presidente Carlos Salinas de Gortari, de 1988 a 1994.

“Había una casi en cada esquina, pero al ser anulado el ferrocarril, el ingreso de pulque a la capital resultó devastado”, recordó; al cerrarse la aduana del pulque en Pantaco, dejaron de entrar diariamente más de 50 toneladas de esa bebida a la capital mexicana.

Grandes cantidades de pulque se quedan desde entonces en sus lugares de origen, en los estados de Tlaxcala, Hidalgo y Puebla. El poco que ingresa lo hace en camiones y camionetas, pero lo cierto es que la mayoría de las pulquerías cerró.

Aunque físicamente esos sitios, lo mismo que una importante cantidad de bares, cantinas, restaurantes, fondas, loncherías, y cocinas económicas, dejaron de existir, su recuerdo está vivo… y acaba de ser rescatado, pues el personaje central de “El eterno festín” es cada uno de esos lugares.

Los pocos que quedan conservan su tradición, atmósfera y tradición, lo que permite entrar al pequeño universo que sobrevive de aquella ciudad de restaurantes de cenas opíparas, cabarets con sus espectáculos fastuosos, vedetes hermosas y centros nocturnos finos y elegantes.

Del México que se ha perdido quedan esas pequeñas huellas, como fantasmas que están ahí presentes sin que aparentemente nadie las advierta. Ese es el tema de la serie de 10 capítulos, subrayó Muñoz, quien palmo a palmo por toda la ciudad fue cosechando testimonios históricos, sabores, aromas y anécdotas de lugares que evocan al pasado.

La serie, coproducida por TV UNAM, SPR y Gravedad Cero Films, recopila las historias públicas, políticas, sociales y personales que se escribieron en bares, restaurantes, cantinas, merenderos y fondas, algunos con casi un siglo de funcionamiento. Los relatos se circunscriben a un periodo que va de la Revolución al Movimiento Estudiantil de 1968.

La serie recupera 10 lugares de la ciudad y cada capítulo es presentado por una personalidad del cine o la televisión, como Paulina del Paso, Tufic Makhlouf, Emilio Cantón, Alejandra Islas, Luciana Kaplan, Inti Cordera y el propio Sergio Muñoz.

Ellos mostrarán establecimientos como El Danubio, Bar Barba Azul, Café La Habana, Mi Fonda, La Faena y otros que podrán ser disfrutados por TV UNAM o en de tv.unam.mx cada domingo a las 21:00 horas, con repetición los martes a las 18:30 horas; el de esta noche será “La Rambla, ciudad imaginada”.

“El eterno festín” se hizo con una producción de profesionales de la industria del cine, la mayoría egresados del Centro de Capacitación Cinematográfica y el Centro Universitario de Estudios Cinematográficos, ambientados con la música de Leoncio Lara Bon.