El presidente de China, Xi Jinping, realizó hoy una breve visita de Estado al principado de Mónaco, donde fue recibido por el príncipe Alberto II y la princesa Cherlene, como parte de su gira europea destinada a promover su ambicioso plan comercial “Nueva Ruta de la Seda”.

Tras recorrer una alfombra roja, la pareja presidencial fue recibida por la realeza de Mónaco y enseguida sostuvieron una reunión bilateral para tratar “asuntos de orden económico y ambiental”.

Al destacar la afinidad entre los dos pueblos, Xi dijo que desde que China y Mónaco establecieron relaciones diplomáticas hace más de 20 años, las dos partes siempre se han tratado como iguales con sinceridad y amistad.

Subrayó que las relaciones China-Mónaco se están desarrollando de manera constante, con una cooperación práctica bilateral que sigue el ritmo de los tiempos y toma la iniciativa en la cooperación China-Europa en los campos de protección ambiental, telecomunicaciones y pagos móviles.

El presidente chino destacó que el intercambio de visitas entre él y el príncipe Alberto II en aproximadamente medio año ha demostrado el alto nivel de las relaciones China-Mónaco, según un reporte de la agencia china de noticias Xinhua desde Mónaco.

Después de visitar Mónaco, la segunda eta de su gira por tres naciones europeas, el mandatario chino regresó a la ciudad meridional francesa de Niza, para cenar con su colega francés, Emmanuel Macron.

La visita del presidente chino a Mónaco y Francia tiene lugar después de su estancia en Italia, a donde llegó el fin de semana con una delegación de 500 personas para defender su iniciativa de una "Nueva Ruta de la Seda", en un intento por aplacar las preocupaciones que suscita este programa en Bruselas y Washington.

La denominada “Nueva Ruta de la Seda o Puente Terrestre Euroasiático”, un proyecto en el que China quiere impulsar su comercio en Occidente, permitirá un transporte ferroviario tanto para mercancías como para el de pasajeros a nivel transcontinental.

En medio de la gira del presidente de China por el continente europeo y en su búsqueda de un apoyo a su proyecto comercial, Estados Unidos, Francia y Alemania han expresado su desconfianza, ya que podría incrementar la presencia e influencia de Beijing en la zona.