La incertidumbre prevalece hoy en Francia ante las medidas de seguridad que el gobierno francés activará para tratar de evitar que el próximo sábado se repita la violencia que marcó la última jornada nacional de protestas de los “chalecos amarillos”.

Las disposiciones incluyen el despliegue de soldados para el llamado Acto XIX, la prohibición de manifestaciones en algunas áreas tanto en París como en otras ciudades y la imposición de multas para quienes participen en protestas no autorizadas o no declaradas.

Sin embargo, a pesar de las medidas anunciadas oficialmente el pasado lunes, los “chalecos amarillos” mantienen su llamado para manifestarse el próximo sábado, lo cual ya ha suscitado preocupación principalmente entre los comerciantes, pues locales y tiendas sufrieron severos daños el pasado sábado.

Algunos de los comercios atacados ya comenzaron a ser restaurados, por lo que sus propietarios temen que vuelvan a ser blanco de ataques, pero también los dueños de los locales que no fueron violentados, pues las imágenes del caos que privó en los Campos Elíseos en el Acto XVIII aún está en la mente de todos.

Los temores se derivan de la posibilidad de que las propias restricciones generen aún más violencia entre miembros radicales que participen en el movimiento y se produzcan excesos incontrolables o graves disturbios, ante los cuales el dispositivo de seguridad podría ser insuficiente.

Figuras del movimiento social “chalecos amarillos” declararon tener conocimiento de las medidas ordenadas por el gobierno del presidente francés Emmanuel Macron y de cuáles áreas han sido prohibidas hasta ahora para manifestarse, conscientes de que podrían ser anunciadas más.

Por el momento, los “chalecos” mantienen su intención de manifestarse, pues aunque en realidad no han anunciado su presencia en París o en otra ciudad, dicen estar decididos a “no dejar ir” la jornada y están analizando lo que procederá para el Acto XIX.

Según los manifestantes, todas las medidas de seguridad que implementará el gobierno se deben sólo a “un movimiento de pánico” de las autoridades, ya que “no hemos cambiado, seguimos siendo los mismos ‘chalecos amarillos’, somos los mismos, no nos hemos radicalizado”.

Después de los violentos disturbios en Francia la semana pasada, la policía reportó destrozos en alrededor de un centenar de locales comerciales sobre la avenida de los Campos Elíseos, daños que se estimaron en 170 millones de euros, y 250 arrestos.