Urge ayuda para alimentar a inmigrantes y refugiados en Libia: MSF

Los más de 300 refugiados y inmigrantes en el centro de detención de Sabaa, en Trípoli, Libia, sufren de desnutrición aguda, comiendo sólo una vez cada dos o tres días, por lo que Médicos Sin...

Los más de 300 refugiados y inmigrantes en el centro de detención de Sabaa, en Trípoli, Libia, sufren de desnutrición aguda, comiendo sólo una vez cada dos o tres días, por lo que Médicos Sin Fronteras (MSF) pide la ayuda urgente de la comunidad internacional.

La difícil situación es similar en todos los centros de detención libios y es urgente que las autoridades de ese país y la comunidad internacional aborden las peligrosas e inhumanas condiciones, ocasionadas –entre otras razones- por la escasez de alimentos, denunció la Organización No Gubernamental (ONG).

En un reporte sobre el estado nutricional de los detenidos, MSF dio a conocer que de los más de 300 en el centro de Sabba, entre ellos unos 100 menores de 18 años, casi una cuarta parte está desnutrida o por debajo de su peso.

El 2.0 por ciento presenta desnutrición aguda grave, el 5.0 por ciento tiene desnutrición aguda moderada y otro 16.0 por ciento está por debajo de su peso, indicó y añadió que los menores son más propensos a sufrir desnutrición severa y moderada.

MSF, con base en los testimonios de algunos de ellos, indicó que los detenidos en el centro de la capital libia reciben solo una comida cada dos o tres días, y los recién llegados no ingieren alimentos hasta en cuatro días.

El reporte destacó que los espacios para los refugiados y migrantes son muy reducidos, sin las condiciones higiénicas necesarias. “Se trata de un sistema descontrolado, injustificado e irresponsable que pone en peligro la vida de las personas”, denunció.

Instó a las autoridades libias a la inmediata liberación de las personas, sobre todo la de los menores de edad, ya que sus actuales condiciones afectan su salud física y mental y es una violación a sus derechos.

Asimismo pidió suspender nuevas reclusiones hasta que las condiciones de los centros respeten los estándares acordados a nivel nacional, regional e internacional.