Cariño Cepeda, poblana ejemplo de sororidad y ayuda a grupos vulnerables

Que los mexicanos puedan tener proyectos de vida, desde alimentación, salud, seguridad, ocio y estudiar de manera adecuada, es el principal compromiso de Iliana Galilea Cariño Cepeda, directora del...

Que los mexicanos puedan tener proyectos de vida, desde alimentación, salud, seguridad, ocio y estudiar de manera adecuada, es el principal compromiso de Iliana Galilea Cariño Cepeda, directora del Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría (IDHIE) de la Universidad Iberoamericana de Puebla.

En entrevista con Notimex, Cariño Cepeda señaló que “el tema de la violencia sin una atención adecuada a ejercer realmente el derecho a una vida libre sin violencia, que implica no solamente violencia física, sino toda esta cuestión de la igualdad y no discriminación, será muy difícil". 

La doctora en Criminología relató su incursión al mundo de la defensa, de la ayuda a las mujeres, y en general a acompañar y tomar como causas propias todo lo que implica defensa de los derechos humanos.

Oriunda del municipio de Tehuacán, hermana mayor de una familia grande, estudió la licenciatura en Derecho en la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP), y comenzó a trabajar en el Sistema Municipal DIF, donde la naturaleza del sistema le permitió conocer sobre la defensa de mujeres maltratadas.

“Como tutora me tocó acompañar en varios casos de violación, de violencia familiar y otras problemáticas; todo eso me marcó mucho porque era un trabajo muy intenso en el sentido de cuestionarse muchas cosas que socialmente estaban pasando", dijo.

Refirió que "me pregunté si estudiar Derecho y litigar era suficiente o tenía que involucrarme más en las instituciones, que en ese entonces no se conocían como Derechos Humanos, solo estábamos hablando de Garantías Individuales. También en ese momento un grupo de amigas ya trabajamos casos de mujeres violentadas y que terminaban privadas de su libertad”.

Todas estas circunstancias, su preparación académica, su preocupación por aportar a la sociedad la llevaron a estudiar la maestría en Ciencias Penales y posteriormente se inclinó más por intentar estudiar la conducta, por qué ocurrían los delitos, cuáles eran los factores que conducían a este tipo de delitos.

Este proceso la llevó a conocer qué estaba ocurriendo al interior de los Centros de Readaptación Social (Cereso) donde encontraba que había gente que esta detenida de manera injusta.

Su crecimiento profesional continuó y decidió estudiar un Master en Criminología y Ejecución Penal en Barcelona, España, donde cursó materias en cuestión de género. Además, realizó trabajo en el Centro Penitenciario de Mujeres en Barcelona, que en su mayoría eran mujeres detenidas luego de haber sido usadas por traficantes de drogas.

Tras esa experiencia continuó un master y doctorado en Criminología y Delincuencia Juvenil, que desarrolló en la Universidad de Castilla en la Mancha, donde presentó la tesis de maestría “Violencia Sexual en Mujeres en los Centros de Reinserción Social”, en tanto que para el doctorado presentó el proyecto “Trayectorias de vida de mujeres privadas de libertad en México”.

Su trabajo en la Universidad Iberoamericana de Puebla fue a partir del año 2005, cuando realizó una especialidad en Prevención de Violencia, donde ella presentó como proyecto la realización del diseño de un Observatorio de Violencia Social y de Género, el cual fue arropado por la universidad y que hoy es un organismo consolidado que también forma parte del Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio.

Para 2009, cuando se abrió la convocatoria del Instituto Nacional de Desarrollo Social (Indesol) para observatorios, Cariño Cepeda presentó su proyecto, mismo que fue aprobado y con ello se instaló de manera permanente en la universidad como investigadora.

Refirió que el Instituto de Derechos Humanos Ignacio Ellacuría surge en la universidad con el propósito de generar un conocimiento histórico y también poder generar información palpable y crítica con el fin de poder mostrar la verdad a la ciudadanía.

Para completar esta misión y visión hay una ruta que seguir, un trabajo de esfuerzo, de acompañamiento a las personas, a las víctimas, a la sociedad; y para todo ello las estrategias tienen que ser basadas en la ética.

Además de la investigación que genera el propio instituto, también realiza foros, conferencias, jornadas, elaboración de informes conjuntos, lo que ha permitido que esta información llegue a las autoridades, a los organismos de Derechos Humanos, o en espacios públicos.

Así ocurrió en la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, donde presentó datos y testimonios de algunas personas que han sido entrevistadas a través de procesos de documentación, y eso ha derivado en recomendaciones al Estado Mexicano.

“Siguiendo el espíritu ignaciano del instituto, es fundamental el tema de la dignidad, lo que nos obliga un acercamiento a las personas excluidas, con las más desfavorecidas, y con las mayorías oprimidas y populares”, dijo.

Resaltó que cuentan con el Programa de Derechos Económicos, Sociales, Culturales y Ambientales; Programa de Género, Programa de Migración, y el Programa de Seguridad y Justicia.

La especialista, hoy enamorada de su pareja, de la vida, y de su trabajo, comentó que si bien cualquier tipo de violación de Derechos Humanos es indignante, los casos de personas que están privadas de su libertad de manera injusta y los casos de feminicidio son los que más la sensibilizan y la ocupan.

“Hace un tiempo como IDHIE acompañamos a Tere, una mujer indígena de 60 años de edad que estaba privada de la libertad, acusada de haber cometido fraude. Era una mujer analfabeta, hablaba náhuatl, fue detenida y durante su proceso tuvo diabetes mellitus tipo B y retinopatía, por lo que estaba perdiendo totalmente la vista.

Lo que se trabajó con ella fue favorecer su preliberación para que pudiera salir antes ya que las condiciones de salud le estaban afectando, a tal grado que se caía constantemente al interior del Cereso.

El caso de Tere fue una gran lección, porque ella tenía una gran ilusión de salir y poder emprender un estilo de vida distinto. "Nos contaba que tenía muchas pesadillas mientras estuvo en el penal, porque antes de su detención ella tenía una historia previa de maltrato".

Señaló que "la violencia continúa desde su familia, luego de su pareja, después por parte de la policía más el encierro, así que lo único a lo que aspiran era a ser libre, a salir y emprender una nueva vida”.

Iliana Cariño Cepeda también reconoció que algo que se intensifica en la defensa de los Derechos Humanos es la expectativa que se genera en las víctimas, y eso es algo que deben de cuidar, porque la expectativa es muy grande.

Sobre todo cuando hay casos emblemáticos que preceden, que parece que van a ser un referente para las autoridades o los procesos que vienen, y cuando no es rápido pueden generar una desesperación en las víctimas al interior de la prisión.

En el caso de Tere -continuó- finalmente fue preliberada, días después de que salió se le antojaba comer barbacoa y probar otras cosas que nunca había comido. A los pocos meses murió.

Así como esta anécdota que le marcó, su trabajo también le ha dejado satisfacciones y momentos memorables, desde las personas que le regalan un detalle o tienen gestos generoso como un reconocimiento a la ayuda que les brinda, hasta publicaciones que ha entregado tanto de manera colectiva e individual.

También escritos hechos para la Revista Internacional de Victimología de Francia, algunos artículos en el anuario del IDHIE, diversos diagnósticos en el estado de Puebla y para cinco entidades más, entre otras obras.

Cariño Cepeda en todo este trabajo se proyecta a corto plazo, y debido al cambio político en México, estar muy alerta y pendiente de los procesos a las personas privadas de la libertad, ver qué sucederá con los mecanismos que se anunciaron como la amnistía, o sobre la dignificación de las prisiones en el país, así como el tema de la trata de personas, entre otros rubros.

La también maestra de la materia sobre Pareja, Violencia y Familia, en lo personal se visualiza en mantenerse de forma congruente entre la manera en cómo se respeta el propio espacio, tener una vida activa, pero sin descuidar sus núcleos de familia y amigos.

Reconoció que le gusta la vida familiar, pero por su compromiso profesional es difícil mantener más cercana a su familia, así que se obliga a darles tiempo de calidad. Le apasiona la investigación y la docencia, y sabe aprovechar las pocas o muchas oportunidades que se le presentan en la materia.

Disfruta de la pintura al óleo, sobre todo pintar mujeres en los que pueda demostrar que se liberan del dolor que sufren como víctimas. También practica yoga, y últimamente lee haikú que es un tipo de poesía japonesa de 17 sílabas, así como la literatura feminista.

Se deleita con la comida francesa y los antojitos mexicanos, disfruta de cocinar, principalmente postres, aun cuando se reconoce como inexperta, pero para su familia ella prepara el mejor panqué de plátano.

Cariño Cepeda hacer honor a su apellido paterno y se dice tener muchas amigas, principalmente porque sus estudios los ha realizado en varios lugares del mundo, y ellas le reconocen que siempre esté pendiente de ellas, que se preocupe por saber cómo están y que las cuida mucho.

“Recuerdo mucho el caso de una señora a quien solo le di asesoría por un caso de maltrato, pero que solo por el hecho de escuchar, de dedicarle tiempo para atenderla en lo que necesitaba, me regaló una muñeca".

Expuso que "el símbolo del obsequio es muy grande, y me recuerda que vale la pena todo lo que estoy haciendo, y lo que está haciendo la institución, la identidad propia que va generando porque las personas nos vamos, pero las instituciones se quedan”.