Sugieren más control de analgésicos derivados de cannabinoides

El cultivo personal de marihuana con propósito medicinal no está en consonancia con los mandatos de tratados internacionales en la materia, pues se pueden generar daños a la salud y desviar hacia el...

El cultivo personal de marihuana con propósito medicinal no está en consonancia con los mandatos de tratados internacionales en la materia, pues se pueden generar daños a la salud y desviar hacia el consumo de menores de edad, señalaron integrantes de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE).

Raúl Martín del Campo, integrante de la JIFE, sostuvo que la marihuana fumada es una mala estrategia para el tratamiento de cualquier padecimiento, porque no se puede controlar la frecuencia, ni las dosis, ni el grado de potencia de la que se consume, sin descontar que hay efectos colaterales como riesgo de dependencia y los tóxicos de las sustancias.

Está claro que los acuerdos internacionales tienen la mejor intención de que los nuevos medicamentos derivados de sustancias psicotrópicas puedan llegar a quienes los necesitan, siempre cumpliendo con los tratados internacionales y con prescripción profesional, expuso en conferencia de prensa donde se presentó el informe 2018 de la JIFE.

Pero al mismo tiempo, detalló, se establecen mecanismos para prevenir y evitar que haya desvíos para el uso y abuso de esos productos o deriven al tráfico del crimen organizado.

Reconoció los esfuerzos que realiza México con la creación de la Oficina Nacional de Política de Drogas, bajo la Agencia de Investigación Criminal, así como los “programas de acceso sin exceso en el uso de medicamentos como paliativos para enfermedades que generan dolor”.

A su vez el representante de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y Delito (UNODC) en México, Antonio de Leo, apuntó que el informe de la JIFE de este año pretende identificar tendencias peligrosas de consumo de drogas y al mismo tiempo sugiere las medidas necesarias para contrarrestarlas.

Se hace énfasis en aumentar los esfuerzos para garantizar que los analgésicos derivados de los “cannabinoides” lleguen a quienes los necesiten, al tiempo que advirtió sobre los peligros que conlleva el uso de esos medicamentos sin el control adecuado.

En el mundo mueren cada año 160 mil personas por sobredosis de drogas, 70 mil de ellas en Estados Unidos, según el informe 2018 de la JIFE.

En su oportunidad el director general adjunto para Seguridad Multidimensional de la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE), Isaac Morales Tenorio, expresó que las llamadas drogas precursoras muestran que hay un incremento sustancial en la producción de otras más potentes, y por ello se hace necesario dejar atrás la visión simplista de países productores y consumidores.

Resaltó que para México es prioritario lograr una alineación de los esfuerzos en materia de drogas con los objetivos de la agenda 20-30 para el Desarrollo Sostenible, no sólo para el combate de las drogas sino también para atender las causas estructurales que han alimentado la violencia y el narcotráfico.

Por ello, exhortó a analizar con mayor detalle y concreción el vínculo entre seguridad, justicia, salud y su vínculo con el desarrollo social, con el propósito de impulsar políticas integrales contra políticas meramente punitivas y terminar con la llamada guerra contra las drogas.

Alberto Miguel Guzmán, de la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), agregó que hay un compromiso del gobierno mexicano de facilitar la disponibilidad de sustancias fiscalizadas para fines médicos y científicos.

Oscar Santiago Quintos, responsable de la Oficina Nacional de Política de Drogas de la Fiscalía General de la República (FGR), añadió que no sólo se están destruyendo campos de amapola, sino que además se llevan programas sociales a las zonas de mayor cultivo para atacar el problema desde sus orígenes.