La exposición de objetos de plástico más grande del mundo

Hace 32 años la pasión por el diseño del ingeniero y artista belga Philippe Decelle lo llevó a formar la colección privada más grande e importante del mundo de artículos y mobiliario hechos de...

Hace 32 años la pasión por el diseño del ingeniero y artista belga Philippe Decelle lo llevó a formar la colección privada más grande e importante del mundo de artículos y mobiliario hechos de plástico.

La muestra, que incluye desde artículos de uso cotidiano hasta verdaderas obras de arte, se puede apreciar en una exhibición permanente en el Museo de Arte y Diseño del Átomo (ADAM) en Bruselas, bajo el nombre de "Plasticarium".

La colección está conformada por unos dos mil objetos de plástico, que van de una simple silla hasta artículos únicos o productos originales que ofrecen una mirada al arte y el diseño con dicho material en los siglos XX y XXI.

La exhibición es tan grande que ante la imposibilidad de mostrar todos los objetos simultáneamente, parte de ella se renueva una vez al año.

La selección corre a partir de los años 60, cuando se elabora el primer mueble de plástico y pasa por la crisis del petróleo a principios de los 70, cuando el plástico desapareció del panorama como material de diseño vanguardista.

“Pero con el paso del tiempo ha ido recuperando la posición perdida, de repente cualquiera podía hacerse con elegantes mesas de plástico o cuencos para ensalada de diseño”, explica Decelle en la información que se exhibe en el Museo.

Más allá de sus cualidades estéticas o de su valor como obras de arte, estos materiales de plástico reflejan la historia de su tiempo.

El pupitre semicircular blanco de Maurice Calka, una radio Spoutnik o el brillo del plástico rojo de una máquina de escribir Valentine, que diseñó para Olivetti Ettore Sottsass.

Su pasión por el plástico empezó incidentalmente cuando en el contenedor de basura de un edificio de su barrio, encontró una silla de plástico del mítico diseñador industrial italiano Joe Colombo.

Así comenzó su colección en 1986, cuando incluso los mejores muebles en plástico eran muy baratos, pronto su colección había crecido tanto que era imposible albergarla en su propio departamento.

Para poder compartirla, adquirió un edificio Art Decó en Bruselas y lo transformó en pequeño museo donde las piezas se exponían y mostraban previa cita a pequeños grupos de interesados.

Pero dado el vertiginoso ritmo de sus adquisiciones muy pronto las tres plantas del edificio estaban saturadas y fue entonces cuando donó su colección para ser exhibida permanentemente en el museo ADAM.

Es sorprendente la gran variedad y originalidad de los objetos expuestos: los hay rígidos, inflables, transparentes, de colores vivos, fluorescentes.

Muchos de ellos han formado o forman parte de nuestras vidas sin que muchas veces hayamos reparado en la revolución que supuso la fabricación de objetos de plástico en la década de los 60.

Objetos que nos parecen tan comunes, tan prácticos, y al mismo tiempo sin ser conscientes de cómo o por qué se hicieron y, además, sin imaginar que algún día se convertirían en íconos de una era, de una forma de vida y de pensar en la vida.

Durante mucho tiempo museos de Londres, Nueva York y París mostraron interés en adquirir la colección, pero finalmente en 2014 se quedó en el museo ADAM de Bruselas, que la colocó como su colección permanente.