El artista multidisciplinario Karloz Atl ofreció esta noche un recital, donde se dieron cita performance, poesía y lengua náhuatl, y con el que fascinó al público que acudió al Centro de Creación Literaria Xavier Villaurrutia.

Entre otros poemas, leyó el risueño “Destino manifiesto” que una de sus partes señala: “Lo que yo tengo no son balas ni metrallas, lo que yo tengo se llaman ‘balabras’, bang bang bang”, y con ésas líneas, el público tuvo idea de la ruta que sigue la poética de Atl.

Director del Centro Transdisciplinario “Poesía y Trayecto A.C.”, el poeta mestizo señaló que él es “la flor y el canto milenario de mi genealogía en esta época; las generaciones que me antecedieron hablan en mí. La poesía no nace en la escritura, ahí se materializa”.

Y añadió: “Elijo escribir con movimientos corporales, elijo recitar y escribir en los aires” y de esa manera describió el papel del performance dentro de su obra lírica bilingüe (español/náhuatl), que presentó en este recital como parte del ciclo “La palabra dicha”.

Atl es un poeta mestizo y se describe a sí mismo como “hijo, nieto, bisnieto, tataranieto de gente nahua, color del pinole, el piloncillo y el chocolate, de San Andrés Tepexoxuca y Jalacinguito, Puebla”. Su familia migrante llegó a la Ciudad de México en los años 50.

Así, Karloz Atl, nacido en la Ciudad de México, tuvo como lengua materna al español, aunque en sus propias palabras, “aprendí, aprendo, seguiré aprendiendo náhuatl todo el tiempo, en clases, en charlas familiares, en libros, diccionarios, internet, y en sueños”.

Previo a su recital, dejó ver que la lengua y cultura náhuatl la adquirió de la fuerza diaria de su madre. “Ella fue la última en nacer en el pueblo, por lo mismo, ya no heredó el idioma, pero sí la enorme fuerza e incalculable sabiduría de las abuelitas y abuelitos”.

“Después de siglos de dolor y pobreza nació un árbol de ocote para encender el fogón. Soy mi forma de nombrar el mundo en nombre de toda mi familia. Soy una lumbre náhuatl chilanga. La flor y el canto milenario de mi genealogía en esta época”, afirmó.

Consecuentemente, los contrastes y la diversidad inherentes a su identidad náhuatl y chilanga se ven reflejados en su poética, tan variopinta como el propio Atl, y es esa variedad la que, como poeta bilingüe hablante de una lengua originaria, le ha traído tantos beneficios como dificultades.

“La mayor dificultad ha sido la discriminación de parte de intelectuales, académicos y artistas indígenas puristas… y de otros no indígenas también”. Por eso se ha visto aislado, desdeñado, bloqueado de proyectos y espacios, sólo por haber nacido en la ciudad, y no en el pueblo.

En contraparte aseveró que “el mayor beneficio es poder amarme. Amar en náhuatl y español. Soñar en ambas lenguas. Darle poder, el poder existir a lo que represento. Lo que significa ser mestizo, chilango, migrante, moreno y precioso, con humildad y fuerza. Sin temor”.