La Coordinación Nacional de Música y Ópera del Instituto Nacional de Bellas Artes y Literatura presentará tres conciertos de Santiago Piñeirúa y Mauricio Náder, quienes tocarán el piano a cuatro manos, tanto en la Ciudad de México como en Guanajuato.

Estas funciones serán: el sábado 16 de febrero a las 17:00 horas en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes; el domingo 17 a las 11:30 horas en el Salón de Recepciones del Museo Nacional de Arte (Munal); y el jueves 21 a las 20:00 horas en el Museo Iconográfico del Quijote, en Guanajuato.

Piñeirúa señaló que cuando un pianista toca en un solo instrumento, tiene acceso a todo el registro, por lo que al tocar en dos pianos, se pueden duplicar las mismas notas y la sonoridad es diferente.

Sin embargo, indicó mediante un comunicado que al estar dos personas en un mismo instrumento, la textura de la música es muy densa al estar cuatro manos en un mismo teclado.

Sobre la complejidad de interpretación en un mismo piano, agregó que el manejo del instrumento también difiere, ya que un pianista puede acceder a todo el teclado cuando está solo, desde el registro más alto al más bajo. En cuatro manos esto no se puede hacer y el uso del pedal se limita a un pianista, lo que provoca sonoridades diferentes.

El programa lo iniciarán con la “Sonata KV 521” de Wolfgang Amadeus Mozart, pionero en el género de cuatro manos, posteriormente, continuarán con las “Danzas húngaras”, números 1, 2 y 5, en total son 21, de Johannes Brahms, las cuales generalmente son orquestadas, pero los Concertistas de Bellas Artes interpretarán la versión para piano a cuatro manos que realizó el propio compositor.

De la “Suite Peer Gynt núm. 1, op. 46” se escucharán sus cuatro movimientos: La mañana, La muerte de Aase, La danza de Anitra y En la gruta del rey de la montaña.

“Danza macabra op. 40” de Camille Saint-Saëns, en su versión para cuatro manos, será la siguiente pieza a interpretar, para finalizar con “El aprendiz de brujo” de Paul Dukas, obra conocida con bastante lenguaje orquestal del siglo XX, aunque mantiene lenguaje tonal, es muy lucidora y virtuosa, aseguró Piñeirúa.