La campaña por un referendo a nivel prefectural sobre las tareas de rellenado para ganar terreno al mar, que forman parte de un proyecto de reubicar una base militar estadunidense dentro de la prefectura de Okinawa, comenzó oficialmente este jueves.

La votación sobre las tareas de rellenado en la zona costera de Henoko está programada para el 24 de febrero.

Las obras forman parte de un plan de construcción de una instalación a la que se trasladaría la base aérea de Futenma, de la Infantería de Marina de Estados Unidos, actualmente situada en una zona residencial de la ciudad de Ginowan, destacó la cadena NHK.

En la consulta los participantes darán su opinión sobre si se deberían llevar a cabo las obras eligiendo una de tres opciones: "sí", "no" o "ninguna de las dos". El resultado de la votación no será legalmente vinculante.

Sin embargo, un decreto sobre el referendo estipula que el gobernador de Okinawa deberá respetar el resultado si la opción más elegida equivale a un cuarto de los participantes con derecho a voto.

Añade que, si se da ese caso, el gobernador debe notificarlo al primer ministro de Japón y al presidente de Estados Unidos.

En diciembre del año pasado se comenzó a verter tierra al mar como parte del proyecto, a pesar de la fuerte oposición por parte del Gobierno prefectural okinawense. El plan de traslado se basa en un acuerdo alcanzado entre Japón y Estados Unidos en 1996.

En tanto, el secretario jefe del Gabinete de Japón, Yoshihide Suga, indicó que el plan de reubicar la base aérea Futenma no se verá afectado por el resultado del referendo.

El plan de reubicación se originó a partir de un acuerdo alcanzado entre los gobiernos de Japón y Estados Unidos en 1996, luego de que la ira pública fuera alimentada por la violación en 1995 de una niña de Okinawa por tres militares estadunidenses.

Sin embargo, el progreso ha sido lento, y muchos residentes esperan que la base de Estados Unidos se reubique fuera de la prefectura.

El gobierno de la prefectura de Okinawa reclamó al gobierno central que suspendiera las obras, afirmando que van en contra de los deseos de los residentes locales.

Después de décadas de albergar la mayor parte de las instalaciones militares de Estados Unidos en Japón, muchas personas en Okinawa están frustradas por el ruido, el crimen y los accidentes relacionados con ellas y no quieren que se construya una nueva base dentro de la prefectura.