La ciudad de Katowice, en el sur de Polonia, es considerada una de las principales del país, por sus cambios dinámicos, actividad económica y cultural, que le hacen ver como una mezcla de historia y modernidad europea.

Con casi 300 mil habitantes, la capital del Voivodato de Silesia del sur, es también conocida por su minería e industria de carbón, que le dieron peso en el pasado, principalmente en años de guerras en que fue ocupada por potencias extranjeras y después recuperada por los polacos.

Un recorrido por sus calles permite reconocer ese pasado de ciudad industrial reconvertida ahora en parte con edificaciones modernas, pero sin perder su autenticidad del tranvía, las viejas construcciones de ladrillo y arquitectura de diferentes épocas.

A la entrada de la ciudad destaca el Monumento a los Insurgentes de Silesia, que encarna tres sublevaciones del pueblo local entre 1919 y 1921.

Junto se aprecia el centro de convenciones Spodek, también utilizado para grandes eventos deportivos, fue utilizado para la reciente Conferencia de Naciones Unidas sobre Cambio Climático (COP24).

El Museo de Silesia, que en el pasado fue el Gran Hotel de la ciudad, es sede de una de las galerías de pintura polaca más importante, y cerca de allí el Teatro de Silesia, de estilo neoclásico, también uno de los emblemas de la ciudad.

La Iglesia de Santa María, de estilo neo románico es el templo católico de ladrillo más antiguo de Katowice, y actualmente uno de los sitios de culto más visitados del lugar.

En el sentido opuesto está la Plaza de la Libertad, muy concurrido para ceremonias civiles, y junto el Palacio de los Goldstein, uno de los más representativos de la ciudad.

La sala de cine Rialto, fue la primera de este tipo en toda Silesia desde 1912 y actualmente aun en funcionamiento, un barrio en que está también la plaza Miarki, donde está el monumento al compositor Stanislaw Moniuszko.

La plaza de San Andrés tiene el monumento a las víctimas de la masacre de Katyn (Unión Soviética), que rinde homenaje a oficiales y policías polaco fusilado en ese lugar durante la Segunda Guerra Mundial.

La ciudad, de gran tradición católica, recuerda como en casi todos los templos de Polonia a su papa Juan Pablo II, y sus iglesias son de variada creación arquitectónica que realzan la vista de la ciudad.

El centro de Katowice es también modernidad como lo muestra las galerías comerciales, junto a la estación de tren, y sus calles comerciales, y el mercado tradicional de gran afluencia previo a la Navidad.