Año tras año, durante la temporada de Navidad, algunas familias que habitan en el Centro Histórico de Querétaro conservan la tradición de instalar el Nacimiento en una de las ventanas de las viejas casonas, lo que constituye un atractivo para propios y extraños.

A decir del cronista Andrés Garrido del Toral, la tradición data del año 1900, aproximadamente, cuando la ciudad de Querétaro ocupaba únicamente lo que hoy es el primer cuadro.

“Antes la cena de Navidad era colectiva en el Jardín Zenea y las familias recorrían las casonas para admirar los Nacimientos instalados en las ventanas o en los amplios pasillos”, recordó el historiador.

Por aquellos años, abundó Garrido del Toral, los Nacimientos eran muy tradicionales, pues las familias utilizaban figuras elaboradas por los padres e hijos o incluso, utilizaban figuras de ixtle, originarias de los municipios del semidesierto queretano.

“Actualmente todavía se llegan a ver Nacimientos de ixtle o de lagun otro material propio de la región del semidesierto o la Sierra Gorda, conservando así las familias parte de la tradición queretana”, indicó el cronista.

Dijo también que las familias de principios del siglo pasado instalaban los Nacimientos en las ventanas de las imponentes casonas con la finalidad de transmitir la tradición a las futuras generaciones, “lo cual al parecer lograron, pues todavía hay algunas familias que lo hacen”.

Hizo hincapié en que los Nacimientos son instalados durante la semana de Navidad, es decir, a partir del 17 o 18 de diciembre, como preámbulo de la llegada del Niño Jesús.

Al respecto María Luisa Vega, vecina de la calle Guerrero, confirmó que su abuela instalaba el Nacimiento en la ventana de la vieja casona después del día 15 del último mes del año.

“Mi abuela comenzó la tradición hace muchos años, colocando el Nacimiento en la apolillada ventana con respeto y devoción los días previos a la Navidad, y hasta la fecha respetamos esa tradición”, señaló.

La joven queretana manifestó que a la fecha utilizan más de mil figuras para colocar el Nacimiento, entre los personajes bíblicos, animalitos y adornos propios de la temporada.

“Las figuras las guardamos en esta casa y en la casa de mis hermanos, son muchas cajas, pero todavía conservamos las que usaba mi abuela, además de las que hemos agregado últimamente”, añadió.

María Luisa manifestó que a su pequeña hija le inculca la tradición de colocar el Nacimiento unos días antes de la Navidad en la ventana de la vieja casona de calle Guerrero, tal como lo hacía doña Macaria, bisabuela de la menor.

Aunque son pocas familias que mantienen la navideña tradición, los Nacimientos en las ventanas resultan ser un atractivo visual para los propios queretanos y para los turistas nacionales y extranjeros.

Es cosa común que los paseantes se detengan por varios minutos en esas ventanas y pasillos para admirar los Nacimientos, tomarse la “foto del recuerdo” y de alguna manera, mantener viva la centenaria tradición queretana.