Al menos 25 personas fueron detenidas al principio de la concentración de este sábado, por quinto fin de semana consecutivo, de los llamados "'chalecos amarillos" en París y otros puntos de Francia, confirmaron fuentes policiales a Le Figaro.

El reporte se produce cuando las autoridades francesas repetirán el dispositivo de seguridad desplegado la semana pasada para proteger la capital de los actos de vandalismo.

Un mes después del inicio de su movimiento, los "chalecos amarillos" se preparan para volver a tomar las calles este sábado, en un contexto de tensión pese a las concesiones y los llamados a la calma del presidente francés, Emmanuel Macron.

En Facebook, principal canal de movilización del movimiento, los llamados a la manifestación en París y en otras ciudades franceses el sábado no dejaron de cundir en los últimos días, llegando a miles de personas.

Los mítines se organizaron incluso después de que el presidente Emanuel Macron eliminara un impuesto a los combustibles planificado y ofreciera una serie de concesiones salariales y fiscales en un intento por terminar con las protestas en todo el país.

"Nuestras organizaciones apoyan las demandas de justicia fiscal y social presentadas por el movimiento de los chalecos amarillos", dijeron los organizadores en un comunicado publicado por el diario francés Le Parisien.

"Piden manifestaciones el sábado 15 de diciembre, por justicia social e impuestos, por una democracia real, por la igualdad de derechos, por una verdadera transición ecológica", agregó.

El jefe de la policía de París, Michel Delpuech, dijo que ha enviado a decenas de miles de fuerzas de seguridad a todo el país y unos ocho mi solo a París. Las fuerzas están respaldadas por 14 vehículos blindados.

En París, se ha organizado una concentración a las 14:00 (13:00 GMT) en la plaza de République, en el este de la ciudad. Una quincena de organizaciones de izquierda instaron a participar en la marcha.

Las autoridades temen que se vuelvan a producir disturbios, después de que la manifestación del pasado sábado se saldara con un número récord de arrestos (casi dos mil), más de 320 heridos y daños y enfrentamientos en varias ciudades, como París, Burdeos y Toulouse (suroeste). 136 mil personas salieron a las calles de Francia.

El movimiento inició el 17 de noviembre y se transformó rápidamente en movilizaciones generalizadas contra la gestión económica del presidente francés, Emmanuel Macron.

La policía ha confirmado la detención de cuatro mil personas desde el inicio de la movilización con una cifra récord de dos mil sólo en las protestas del pasado 8 de diciembre que además dejaron más de 320 heridos y daños extensivos a propiedades en varias ciudades.

Macron ha defendido unas medidas que después ha tenido que admitir que demoraría al menos seis meses y ofrecer respuestas a través de disposiciones económicas a una masa social descontenta, a quien de momento parece que no le ha resultado suficiente.

El primer ministro, Edouard Philippe, ha tenido que hacer frente a una moción de censura en la Asamblea Nacional francesa planteada por el ala izquierda de la Cámara que ha podido salvar, pero que le ha obligado a explicar cómo piensa conjugar las medidas anunciadas por el presidente con el cumplimiento de sus compromisos con Bruselas.