El presidente electo de Brasil, Jair Bolsonaro, reiteró que su país, séptimo mayor emisor de gases con efecto invernadero y gigante amazónico, puede abandonar el Acuerdo de París, que lucha contra el cambio climático.

“Si no cambia, saldremos. ¿Por qué tenemos que seguir en él? Es un acuerdo posiblemente dañino para nuestra soberanía”, aseguró Bolsonaro la noche del miércoles, antes de aseverar que “muchos países están fuera” del principal acuerdo para frenar el calentamiento global.

En una nueva serie de declaraciones polémicas sobre las decenas de etnias indígenas en Brasil que lograron, tras años de luchas, demarcar sus tierras ancestrales y crear reservas protegidas a la exploración económica, Bolsonaro dijo que estos grupos podrían estar frenando el crecimiento económico de Brasil.

“No queremos que dificulten el desarrollo de la nación. Los indios pueden recibir royalties por la energía eléctrica y la extracción mineral. ¿Por qué tienen que ser tratados como si estuvieran en la edad de piedra?”, externó el presidente electo, días después de calificarlos como “animales en un zoológico”.

Con una extensión cercana al 60 por ciento del territorio brasileño, la Amazonía sufrió en los últimos 30 años los efectos de esta tala acelerada y corte raso, que va sucedida muchas veces por la quema de los remanentes del bosque, para abrir áreas de pasto para el ganado bovino o la producción agrícola.

Una dinámica constante que amenaza seriamente al Amazonas, que ya perdió el 19 por ciento de todo el bioma, el equivalente a 750 mil kilómetros cuadrados (más de un tercio del territorio de México) en las últimas décadas.

En el marco del Acuerdo de París, Brasil se comprometió a reducir en 2025 un 37 por ciento las emisiones de gases con efecto invernadero respecto a las emisiones de 2005, sobre todo por medio de la lucha contra la deforestación en la Amazonía, el incentivo a las energías renovables y la mayor eficiencia de la agricultura.