Llamado a convertirse en un clásico contemporáneo de la literatura mexicana, el escritor Ignacio Padilla no pudo ver completado su gran proyecto de cuentos llamado “Micropedia”, pero que ahora ve la luz al completarse el último tomo, “Lo volátil y las fauces”.

Ignacio Padilla, quien falleció trágicamente en agosto de 2016, dejó inédito un libro de cuentos llamado “Lo volátil y las fauces”, que suponía la cuarta entrega del proyecto que se convirtió en la piedra angular de su obra, de su más ambicioso proyecto, “Micropedia”, editado por Páginas de Espuma.

“Micropedia” contempla un universo con mundos posibles en ese umbral que siempre se halla entre la ficción y la no ficción, en el que Ignacio Padilla era considerado un maestro indiscutible.

Fue otro escritor mexicano y gran amigo de Padilla, Jorge Volpi, quien se encargó de concluir “el gran proyecto narrativo de Nacho y uno de los proyectos más ambiciosos que se han escrito últimamente”.

En entrevista con Notimex, previo a la presentación de “Micropedia” en el Instituto Cervantes de esta capital, consideró que el proyecto pudo acabarse “creo que como él lo hubiera imaginado, son los cuatro libros juntos en una cajita, es un proyecto unitario pero de cuatro libros”.

Son cuatro libros: “Las antípodas y el siglo”, “Los reflejos y la escarcha”, “El androide y las quimeras” y “Lo volátil y las fauces”, cada uno con dos temas y con un título octosílabo.

Libros que son partes de una misma arquitectura literaria que crece milimétricamente hasta lo más cercano que el lector viaje y se extiende hasta lo más lejano que el lector pueda mirar.

Volpi, actual director de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), explicó que “Nacho publicó en vida tres libros y medio, a mi lo que me tocó en realidad fue restaurar el último a como lo pensó originalmente”.

“Entre los cuentos que había publicado y los cuentos que encontramos en sus archivos tanto en la computadora como lo que le había enviado en un momento dado al editor Juan Casamayor, hice la edición”, relató.

Aseguró que los cuentos estaban básicamente terminados, “Nacho seguramente hubiera revisado una última vez, pero simplemente el orden no sabemos cómo Nacho los habría ordenado y eso ya me tocó hacerlo a mí”.

Volpi afirmó que tras tantas y tantas conversaciones con Nacho a lo largo de más de tres décadas, “siempre me quedó claro que la obra maestra de Nacho era esta Micropedia y que él sabía que lo era”.

“Siempre quiso que los cuatro libros se publicaran juntos, como un todo orgánico al que él le concedía especial importancia”, hizo hincapié.

Anotó que se trata de su obra maestra, por su complejidad, su vasta arquitectura y su ambición.

“Nacho escribió todos los géneros, menos poesía, al menos que yo sepa, pero él siempre se definió primero que nada como cuentista, de hecho como “físico cuéntico”, y la culminación de su arte está en los cuentos de esta Micropedia”, subrayó.

Cuestionado sobre si a través de los cuatro libros se puede hablar de una evolución, Volpi manifestó que en el caso de Padilla no ve algo que se pudiera llamar así.

“Si tu lees los cuentos del primer volumen y luego los del último, vas a encontrar que es el mismo concepto narrativo, Nacho había encontrado su estilo mucho antes, muy joven, que eso también es raro, era talentosísimo desde muy joven en el uso del lenguaje”, apuntó.

De hecho, pese a que Padilla escribió estos cuatro libros a lo largo de casi 20 años, como lo planeó siempre como un todo, yo creo que la evolución no está clara, es más bien como si hubiera ordenado su universo narrativo para llegar a este conjunto, que es de una calidad tan alta desde el primero hasta el último volumen,

Sobre los temas que apasionaban a Padilla, Volpi citó los universos dislocados, los tiempos enloquecidos, los viajeros, los dobles, los autómatas, las muñecas, los universos fantásticos, los cuentos de hadas, los cuentos folklóricos, muchas cosas de fantasía.

Para Juan Casamayor, el editor de “Micropedia”, Ignacio Padilla está llamado a convertirse en un clásico contemporáneo de la literatura mexicana por sí solo.

“Primero porque es un escritor multidisciplinar, no solo brilló en cuento que es seguramente lo que más le gustaba, porque le permitía conjugar como él entendía la literatura, sino que era también un notabilísimo novelista y desde luego un ensayista muy importante en México”, dijo.

Aseveró que para Páginas de Espuma publicar el libro inédito de Padilla, tiene, primero, una parte emocional, “ya que no estamos hablando del Nacho escritor, sino del Nacho amigo”.

No obstante, más allá de eso, puntualizó que “no conozco a ningún escritor que haya elaborado una planeación tan detallada y de antemano de reunir en cuatro libros el trabajo de casi 20 años dedicados al cuento”.