Se unen museos madrileños a 25 aniversario del Thyssen-Bornemisza

Con una selección que incluye pinturas, esculturas, relieves, objetos y mobiliario, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza recibió el préstamo de 28 obras de nueve museos madrileños para concluir la...

Con una selección que incluye pinturas, esculturas, relieves, objetos y mobiliario, el Museo Nacional Thyssen-Bornemisza recibió el préstamo de 28 obras de nueve museos madrileños para concluir la conmemoración de su 25 aniversario.

Los museos seleccionaron estas 28 obras para exhibirlas en las salas de la colección permanente y establecer así un diálogo con algunas de las que habitualmente pueden verse en ellas.

En estos cruces se confrontan épocas, técnicas y estilos que muestran distintas interpretaciones de un mismo tema, o se presentan objetos relacionados con las obras a las que acompañan de forma que se puedan contemplar las piezas desde una nueva perspectiva.

El paseo comienza en las salas de los primitivos neerlandeses y del quattrocento italiano, que acogen dos obras de la segunda mitad del siglo XV.

Se trata de un tríptico del Maestro de Ávila (1467-1500), que representa varios episodios relacionados con el nacimiento de Jesús, y un relieve de Niccoló di Giovanni Fiorentino (1480-1490), con la Virgen entronizada con el Niño.

Junto a grandes retratos del Renacimiento de Ghirlandaio, Holbein o Antonello da Messina, el Retrato de Dora Maar (1939) de Picasso, expuesto con ellos en la sala 5, muestra un mismo interés por captar y expresar la psicología del personaje.

En las salas 6 y 16, dos esculturas del periodo grecoromano se emparejan con lienzos del siglo XVII.

La representación del episodio mitológico del rapto de Europa se repite en una terracota griega (475 antes de Cristo (a.C.)–425 a.C) y en la obra del francés Simon Vouet (1640) del museo.

Además, la talla en mármol del dios Pan (primera mitad del siglo I), asociado a pastores y rebaños, a la fertilidad y la sexualidad masculina, acompaña a la pintura de Sebastiano Ricci, Baco y Ariadna (1691-1694), que narra la celebración de sus esponsales.

El recorrido continúa con una serie de objetos de diversas épocas que se presentan junto a lienzos de la colección permanente en los que aparecen piezas similares.

Entre ellos se encuentran una baraja de naipes (1816), que fue propiedad del escritor romántico Mariano José de Larra; un espejo adornado con una cornucopia (1765), producido por la Real Fábrica de Cristales de La Granja.

Asimismo, una pantalla de chimenea (h.1850- 1900), decorada con motivos florales de influencia filipina, y un espejo de vestir o psiqué.

Estos se presentan vinculados, respectivamente, con Los jugadores de cartas (1520) de Lucas van Leyden (sala 10); Las cosquillas (1755) de Pietro Longhi (sala 18); La toilette (1742) de François Boucher (sala 28); y El espejo psiqué (1876) de Berthe Morisot (sala 33).

En la sala 19, dedicada a la pintura flamenca del XVII, se exhibe Dama (1958) de Antonio Saura, una figura femenina compuesta con vigorosos trazos en blanco y negro, dialogando con Retrato de joven dama con rosario (1609-1610) de Rubens, cuya silueta también está perfilada en negro.

En este mismo espacio se confrontan dos formas diferentes de representar la imagen del poder: una vasija antropomórfica peruana (100 a.C. – 700) perteneciente a la cultura moche y el Retrato de Giovanni Battista di Castaldo (1550) de Antonio Moro.

Para cerrar la exposición se
exhiben en la sala 48 dos parejas: una pequeña escultura de Afrodita (200 a.C.– 150 a.C.), diosa griega del amor, la belleza y la fertilidad, acompañando a una venus moderna, la Mujer en el baño (1963) de Roy Lichtenstein.

Además, dos obras de la década de 1960, Venecia era toda de oro (1961) de Lucio Fontana y Sitting Gioconda.

Esta exposición puede ser visitada a partir de este miércoles y hasta el 19 de febrero de 2019.