Carlos Anaya Rosique, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (CANIEM) expresó esta noche que la letra impresa es el espacio propio del quehacer cotidiano.

“Lo habitual es que ésta se escriba, se publique y se lea, por eso, la literatura debe llegar al público primordialmente en libros y revistas, en diarios y publicaciones digitales, así como en otros formatos impresos”, subrayó.

Al encabezar la ceremonia de entrega del Premio “Juan Pablos” al Mérito Editorial y de los Premios CANIEM al Arte Editorial, esta noche en el Auditorio Jaime Torres Bodet del Museo Nacional de Antropología, Anaya Rosique subrayó que hablar de literatura nos obliga a tomar en cuenta no sólo la escritura del libro, sino toda esa intrincada red de hechos que lo reproducen y lo hacen llegar al lector para su gozosa experiencia lectora.

Esa red incluye la edición, distribución, promoción, venta, premios, relaciones con la prensa, radio, cine, televisión y medios digitales. “Si la literatura nos preocupa podemos ocuparnos de la producción y el destino del libro y demás medios que la contienen; hay quien piensa que la industria editorial teme al avance tecnológico, como si la incursión en el mercado del libro y la revista digital debilitará al gremio. Nada más alejado”, acotó.

En el acto, el presidente de la CANIEM destacó que la escritura ha modelado el mundo y la cultura desde tiempos remotos. Ha acrecentado el número de las crónicas, los poemas, las fabulaciones, y ha extendido como por milagro el espacio de su duración. De muchas maneras la literatura oral sobrevive, “pero la literatura oral es una literatura que no existe cabalmente mientras no haya sido puesta en manos del lector de forma escrita”, sostuvo.

En México, añadió, los lectores de libros son muy pocos, por lo que no existe mejor manera de promover la literatura y preservar la industria que, multiplicando a los lectores. “Las nuevas tecnologías y el libre acceso a contenidos a través de muchas de las herramientas digitales, son oportunidades únicas para el fomento y difusión del texto”, señaló ante representantes de diversas empresas de la cadena editorial en este país.

Citó dos motivos por los que esta fecha es especialmente importante para la CANIEM. Por un lado, celebrar el Día Nacional del Libro, instituido por decreto presidencial, y que se celebra año con año en México cada 12 de noviembre. Asimismo, el gremio editorial mexicano hace entrega de los premios CANIEM al Mérito Editorial y al Arte Editorial 2018. “Las ideas, la escritura, el libro y el lector son los motivos de esta gran noche”.

Tras la bienvenida, el Premio Nacional Juan Pablos fue entregado en su edición 2018 al editor Rogelio Villarreal Cueva “por sus 40 años de labor editorial, como reconocimiento del gremio a un personaje que posee los más altos valores que lo han guiado en su larga trayectoria de éxitos”. Y puso en relieve que la industria editorial es, desde el punto de vista educativo, cultural y económico, una entidad estratégica de enorme importancia.

Villarreal Cueva es director general y vicepresidente del Consejo de Administración de Editorial Océano de México, desde la cual se atienden los mercados de Norteamérica, Centroamérica y países del Caribe. Él se suma a otros editores premiados desde 1978, año en que fue instituido, como José Antonio Pérez Porrúa, Peggy Espinosa, Fernando Trillas, José Ángel Quintanilla, Patricia Van Rhijn, Jaime Labastida Ochoa y otros más.

A la ceremonia asistieron Jorge Flores Suari, presidente de la Asociación Nacional del Libro y representantes de las Secretarías de Cultura federal y de Educación Pública. Es tradicional que en el Día Nacional del Libro se obsequie a clientes, amigos y a todos los lectores que adquieren uno o varios ejemplares en las librerías, un libro conmemorativo. En esta ocasión fue “El mejor de los mundos imposibles” del maestro Abel Quezada.

Esta misma noche se entregaron los XXXIX Premios al Arte Editorial 2018, que la CANIEM otorga a través de la Comisión de Premios y Reconocimientos. Con dicho galardón se busca reconocer a los mejores libros y publicaciones periódicas editados en México, por lo que año con año convoca a sus afiliados a participar presentando a concurso los libros y publicaciones periódicas impresos, ya sea en México o en el extranjero.