La Comisión Nacional del Sistema de Ahorro para el Retiro (Consar) presentó un estudio sobre Escalas de Equivalencia, el cual permite medir de mejor forma el gasto de las personas de la tercera edad, y determinar el ingreso mínimo necesario para satisfacer sus necesidades.

La Comisión señala que el país experimenta una transición demográfica caracterizada por el envejecimiento de su población, donde la disminución en las tasas de fecundidad y el incremento en la esperanza de vida generó un aumento en el número y la proporción relativa de adultos mayores.

De acuerdo con el reporte de la Consar, dicha situación tenderá a acelerarse en las próximas décadas, por lo que frente a este reto surge la necesidad de analizar la situación que guarda el bienestar de los adultos mayores, a partir de su ingreso y gasto.

Explica que el ingreso per cápita de los hogares ha sido utilizado tradicionalmente como una medida de bienestar tanto en México como en el mundo, ya que presenta la ventaja de ser fácil de estimar y de ser conceptualmente sencillo.

Sin embargo, asume que el costo de tener un miembro adicional en el hogar, para mantener un mismo nivel de bienestar, es el mismo sin importar la edad de la persona, su sexo, o el número de miembros previamente considerados.

En contraste, las escalas de equivalencia permiten asignar un peso porcentual de los ingresos y los gastos de un hogar a cada integrante, de acuerdo con sus características, generalmente edad (niño, adolescente, adulto y adulto mayor) y sexo.

Además, sirven para pasar a términos per cápita los ingresos y gastos del hogar ponderando por el peso de adulto equivalente de cada integrante, a diferencia de dividir los recursos del hogar entre el número de integrantes, asumiendo que tienen el mismo peso.

De tal forma, la investigación sugiere que los adultos mayores (65 años o más) tienen un valor de adulto equivalente entre 0.68 y 0.88 puntos, por lo que se puede decir que el gasto de un adulto mayor representa 68 por ciento del gasto de un adulto de 19 a 64 años.

Dichos resultados, apunta la Comisión, pueden servir de insumo para determinar las líneas de bienestar para los adultos mayores, es decir, el ingreso mínimo necesario para satisfacer las necesidades en la vejez, o incluso determinar el nivel mínimo de pensión.

Además, las escalas de equivalencia pueden utilizarse como una referencia del nivel mínimo de tasas de remplazo en el sistema de pensiones.

Esto quiere decir que si una persona recibió un ingreso laboral adecuado durante su etapa de trabajo, la escala de equivalencia de los adultos mayores sugiere el porcentaje mínimo de ingreso que requiere esa persona en su etapa de retiro.