La Agencia Espacial Mexicana (AEM) consideró necesaria una mayor colaboración en Latinoamérica y el Caribe, para impulsar la cooperación espacial en la región.

“Una mayor colaboración internacional entre las universidades del continente, a fin de formar capital humano especializado en el sector espacial con técnicos, ingenieros y científicos, para afrontar las grandes problemáticas que compartimos como región”, señaló el director del organismo, Javier Mendieta Jiménez

Al participar en el Foro Internacional del Espacio (ISF 2018), Capítulo Latinoamericano y del Caribe, precisó que este tipo de colaboración proporciona ahorro de tiempo y dinero en investigación y en la implementación de proyectos.

También en construcción de infraestructura espacial, una participación proporcional acorde con las necesidades identificadas en cada país, y la posibilidad de incrementar el número de proyectos espaciales para captar al talento de la juventud.

Mencionó que si bien la AEM ha trabajado hasta el momento con un presupuesto semilla para su arranque, se ha logrado impulsar decisivamente el talento de las nuevas generaciones y la cooperación internacional en materia espacial, por lo que para consolidar estos logros, es estratégico alentar mayor colaboración consorcial a nivel de las universidades en la región.

La reciente creación de la Red Latinoamericana y del Caribe de Universidades e Instituciones que investigan temas relacionados en Tecnología, Política y Derecho del Espacio Ultraterrestre (ReLaCa Espacio), iniciativa de 2017 apoyada por la Agencia Espacial Europea en conjunto con la Vicepresidencia que la International Academy of Astronautics (IAA) decidió otorgar a México en 2015 por su liderazgo e impulso de la cooperación latinoamericana, es una vía más ante estos retos, señaló.

Expuso que un ejemplo práctico del mayor reto compartido de la humanidad es el cambio climático: De las 52 variables necesarias para monitorearlo, la mitad sólo puede obtenerse desde el espacio.

Además, los desastres naturales relacionados a éste han aumentado mucho en los últimos 15 años en Latinoamérica: 521 por ciento en huracanes, 360 por ciento en sequías y 266 por ciento en inundaciones, con casi 70 por ciento de la población habitando o transitando en zonas de riesgo.

Como ejemplo de soluciones regionales, citó al Sistema Brasileño de Monitoreo SIVAM, que mide cambios ambientales en el Amazonas, incluyendo deforestación, fuego o contaminación de aire.

Dicho sistema cubre más de dos millones de kilómetros cuadrados de bosques, y se considera el programa más grande de monitoreo ambiental del mundo, del que, con cooperación internacional, es posible transferir su tecnología a otros países hermanos.

“No hay palabras suficientemente poderosas para expresar a los tomadores de decisiones que la tecnología y las aplicaciones espaciales tienen las herramientas que pueden proveer soluciones a los gobiernos ante los fenómenos que amenazan a la naturaleza”, y es en los centros de enseñanza donde se puede seguir desarrollando conocimiento que permita enfrentar con mayor eficacia estos retos, dijo.

El ISF 2018 reunió a ministros latinoamericanos de educación, ciencia e investigación, directores de agencias espaciales, representantes de universidades y academias que participan en actividades espaciales.

También a miembros de organizaciones internacionales del espacio, con el objetivo de alentar la discusión sobre cómo la educación y la tecnología espacial pueden ayudar a comprender y explotar los beneficios sociales del espacio para ayudar a resolver desafíos en América Latina.