Emilia hermana del bailarín Isaac Hernández revela un secreto de familia

Emilia, la hermana mayor del destacado bailarín mexicano Isaac Hernández, reveló un secreto de familia: “mis padres me dijeron: eres la mayor, y te toca acompañarlo y cuidarlo para que le den la beca...

Emilia, la hermana mayor del destacado bailarín mexicano Isaac Hernández, reveló un secreto de familia: “mis padres me dijeron: eres la mayor, y te toca acompañarlo y cuidarlo para que le den la beca”.

Así, a pesar de su renuencia a abandonar el país que tanto ama, y con la esperanza de regresar algún día, hoy afirma sentirse afortunada de haberse disciplinado al mandato familiar, que los ha sacado del anonimato.

En entrevista telefónica con Notimex, Emilia desgrana los sacrificios que tanto ella como Isaac, debieron hacer para que el artista lograra sus sueños y obtuviera los reconocimientos internacionales que hoy tiene.

Reiteró sentirse afortunada de haber acompañado a Isaac por el mundo, hasta demostrar que con entrega y disciplina se puede ser alguien en la vida.

“Emilia es la hija mayor de 11 hermanos. Soy una persona que es el resultado de la educación en casa, que se brindó con amor y solidaridad”, explicó como una hoja de vida, para aquellos que no saben quién es ella en la vida de su aclamado hermano.

Añadió que fue hasta los años de preparatoria, que realizaron sus estudios en la casa de sus padres.

“Me ha tocado la fortuna de acompañar a mi hermano desde antes de que cumpliera los 13 años de edad, en toda su trayectoria artística en el mundo, tarea que me ha dejado muchas satisfacciones”.

Emilia subrayó que, al ser la mayor en la familia, cuando a Isaac se le ofrece la beca para irse a Nueva York y a Filadelfia, sus padres hablaron con ella y le manifestaron:

“Bueno, eres la mayor de los 11, la única mayor de 21 y entre los requisitos para darle la beca, es que Isaac requiere de un tutor y vas a ser tú”.

Al paso de los años. Emilia recuerda aquella petición familiar que retumbó en sus oídos: “te toca irte con Isaac”.

Sincera, cuenta que ella estaba muy renuente a dejar México, porque le encantaba vivir aquí; sin embargo, hizo caso a la petición de su mamá: “inténtalo seis meses y vemos qué pasa”.

Resignada a cumplir con el mandato, con una sonrisa señala: “esos seis meses se tradujeron en 10 años de mi vida viviendo con Isaac, acompañándolo en todas sus competencias”.

Del baúl de los recuerdos, saca el momento cuando su hermano obtuvo la medalla de oro en las que consideran las olimpiadas de ballet para México, “me tocó estar con él en esa competencia tan memorable e histórica para nuestro país”.

La también activista, se dijo dichosa de presenciar todo ese proceso de crecimiento y entender lo que ambos han hecho realmente, “que ha sido el arte de hacer algo de la nada, porque realmente fuimos abriendo camino, fuimos tocando puertas”.

Emilia Hernández explicó que mucho de lo conseguido hasta el momento por Isaac, se debe al temple, al carácter mostrado que ha jugado un papel muy importante en el logro de todas estas metas, aunado a la disciplina, porque nunca tuvo nada fácil.

“Cuando platicamos Isaac y yo, así como hermanos, en una tarde de descanso, decimos: “que increíble ha sido la vida con nosotros, porque como empezamos llegando a Nueva York, a dormir en los sillones de artistas que realmente nos tendían una mano y nos dejaban quedarnos ahí en sus casas de buena fe, empezamos sin nada y ahora hemos logrado hacer todo esto”.

En estos años, las adversidades no solo fueron económicas o de adaptación, también hubo que enfrentar lesiones muy duras, como una que sufrió Isaac en la columna, en medio de competencias, ensayos, clases.

“Fue terrible ese periodo, pues Isaac estuvo 'inválido' durante un año, y fue una etapa oscura en la vida, pero realmente he tenido el privilegio de poder vivir cerca de un icono que más allá de ser mi hermano, lo veo como un joven que ha tenido una fuerza de voluntad y una determinación para su propia existencia y la vida que ha servido para inspirar a otros jóvenes”.

El esfuerzo y tesón de los hermanos Hernández, no se queda en el reconocimiento que ha logrado Isaac como bailarín, ni en el trabajo de Emilia en derechos humanos, van por mucho más en pro de la cultura de México.

“Aún tenemos el ánimo de querer hacer más, por esta razón, el interés de establecer en México la federación de industrias creativas, sabemos que va a implicar mucho trabajo y que van a ser años de esfuerzo y trabajo, pero estamos seguros de que, una vez que se establezca, va a mejorar la realidad de las artes en México”.

Para Emilia, es importante que en México los jóvenes entiendan que la juventud es para los valientes, aquellos que se atreven a tomar riesgos, para conseguir sus metas.

“Queremos ser un ejemplo de inspiración para todos esos jóvenes en distintos campos en el país que buscan emprender un proyecto, que para la gran mayoría parece imposible, una locura, que sean valientes, que vean en nosotros esa historia de valentía”, insistió.

Retomó la premisa de que todo se puede lograr, dejar de ver siempre lo malo de las circunstancias, al contrario, la mente debe educarse para ver siempre el lado bueno. Considera que eso les sucedió a ella y a Isaac, porque cuando llegaron a Nueva York por primera vez, carecían de los recursos para pagar apartamento, para tener una vida “normal” y todo lo fueron haciendo poco a poco, con humildad y mucho trabajo.

“Nos abrieron las puertas de sus casas, cantantes de ópera, directores de orquesta, anduvimos tocando puertas de corazones generosos, que nos encontramos dentro de la industria artística”.

Emilia cuenta que no les importaba dormir en los sillones de los cantantes de ópera, a ellos eso les daba no solo un sentimiento de agradecimiento, sino de orgullo también, pues “era un cantante de ópera, al que disfrutábamos en escena”.

“Y nosotros también ayudábamos en lo que podíamos, les ofrecíamos llevarles sus vestuarios a la tintorería, hacerles su desayuno, limpiarles el piano o cualquier cosa.

“Entonces, yo sí quiero que los jóvenes en México conozcan esa historia tras bambalinas, que nos ha llevado a poder hacer historia en nuestro país, con esos llenos totales en el Auditorio Nacional, y con estos premios que se ha ganado Isaac.

“Que conozcan la historia detrás de esos logros, una historia de esfuerzo, de perseverancia, también de no desesperarse”, señaló Emilia.

Pide a los jóvenes no desesperarse, y decir “pues no tengo las cosas fáciles, todo apunta en mi contra”.

“Yo les diría: educa tu mente a ve el lado positivo de las cosas y a también ve en busca de oportunidades”.

Emilia señaló que es importante que en México, los jóvenes entiendan que la juventud es para los valientes, aquellos que se atreven a tomar riesgos, para conseguir sus metas.

“Queremos ser un ejemplo de inspiración para todos esos jóvenes en distintos campos en el país que buscan emprender un proyecto, que para la gran mayoría parece imposible, una locura, que sean valientes, que vean en nosotros esa historia de valentía”, insistió.

Los hermanos Hernández, señalan que la vida de los artistas no es fácil, pero es que nada es fácil en la vida, hay que buscar, luchar, corresponder, hasta lograr el objetivo que se traza, y ya que se logra, ayudar a los demás, como una cadena.

“Así como se nos tendió la mano en algún momento, en todas estas casas de artistas, donde realmente nada más llegábamos a dormir y bañarnos para al otro día empezar el día en el ballet y en todo lo que teníamos que hacer.

“Ahora trataremos de facilitar el camino para las generaciones que vienen, esa es una de las cosas que queremos hacer”.

Agregó que quieren contribuir a dejar atrás ese pesimismo de algunos padres que ven a sus hijos que quieren ser artistas y les dicen: “pues si te quieres dedicar a ser artista, te vas a morir de hambre”.

“Yo me pregunto “¿qué sería de este mundo sin esos muertos de hambre, sin los poetas, sin los pintores, sin los músicos, sin los creadores?”.

Señaló convencida que ellos se han planteado la misión de dar ese mensaje que el arte es muy importante para la sociedad, que el arte hace la vida más llevadera, que con él, los momentos difíciles se hacen menos difíciles.

“Ahora que nos dieron el reconocimiento para la casa productora, me dio una enorme gratitud, porque dijimos “es que nosotros empezamos sin nada”, fue el arte de hacer algo de la nada, ese fue el gran arte.

“Pero ese arte de hacer algo de la nada, pues sí tienes que tener un incentivo mental muy fuerte, una fuerza mental muy fuerte, un carácter determinante para no cansarte de nadar contra la corriente.

“De tocar puertas, y si 20 puertas no se abren, aún mantener la esperanza que va a haber una que se va a abrir, y esa puerta que se va a abrir, va a ser para bien”.

Emilia agrega que a ella le toca platicar mucho con jóvenes que les escriben para pedir consejo o apoyo en temas de lo que están haciendo en su vida, y siempre nota desaliento.

“Pero se desalientan muy rápido, o sea, no existe esa cultura de la perseverancia para lograr las metas. Ok, tocaste esta puerta y no se abrió, piensa cómo puedes tocar esa mis puerta de una forma diferente.

“Entonces ahí entra mucho ese valor que no se usa mucho ya que es la imaginación, también necesitas imaginación para buscar oportunidades y para tocar puertas.

“Y también el trabajo integro, el trabajo con integridad, eso es muy, muy valioso, que tu propósito sea un propósito de vida íntegro y que estés dispuesto a eso”.

Insistió en que para ellos, es primordial que su historia de éxito, sea conocida desde todos los ángulos.

“Que vean que detrás de ese gran éxito, hay mucho trabajo, perseverancia, hay carácter, todos esos valores que llegaríamos a pensar que están en extinción, pero que no deben de estar en extinción, y que han sido realmente esos valores, los que nos han ayudado a hacer lo que hemos hecho”.

Luego de este relato de lo que ha sido su vida dedicada a la carrera de su hermano, Emilia se da un momento para hablar de sí misma, de sus actividades, y comenta que en un momento de estos años, volteó la mirada a los migrantes en la Unión Americana.

“Durante todos estos años que acompañé a Isaac en su andar, me di tiempo de trabajar en Estados Unidos en temas de derechos humanos en pro de migrantes”, subrayó.

“Colaboré en la organización de festivales culturales de la Independencia de México, en Nueva York, en Filadelfia, en Boston. O sea, estuve siempre relacionada con el tema cultural”.

Entre las diversas tareas que desempeñó, tuvo la oportunidad de colaborar en cada una de las ciudades, donde le ha tocado radicar, en Nueva York y Filadelfia, todo eso representó para ella una gran enseñanza profesional y de vida.

Finalmente, recalcó que independientemente de participar en actividades artísticas, el hecho de colaborar en cuestiones de derechos humanos para migrantes, ha enriquecido su espíritu y su vida.