Cerca de las cuatro de la mañana, los padres del pequeño Ernesto, de apenas seis meses de edad, venían del hospital Hijos del Espíritu Santo, luego de que los médicos no atendieron de tos y gripa que se le podía complicar en una bronquitis al pequeño.

Kevin Eduardo Ventura Flores y Valia Batriz Palma Miranda, sus padres, lo cubren con cobijas y chamarras para evitar que el frío de esta madrugada afecte sus vías respiratorias.

Su papá, un joven salvadoreño, llevaba las maletas de su familia para incorporarse a la caravana de migrantes que aún se encuentra pernoctando en el Estadio Jesús Martínez Palillo.

Comentó que un familiar les había informado que hoy saldrían alrededor de la cinco de la mañana para reanudar su marcha hacia los Estados Unidos.

En tanto, en el campamento donde se encuentran los migrantes centroamericanos apenas se empiezan a levantar luego de haber escuchado silbidos entre gritos que decía, “vámonos, arriba todos muévanse”, pero pocos hacían caso, seguían durmiendo y cubriéndose del frío con cobijas y frazadas.

Algunos se empezaron a levantar sus tiendas de campaña, a recoger las pocas pertenencias que cargan. Algunos empezaron a colocarse sobre sus espaldas sus mochilas, los chiflidos no cesaban.

Corría el rumor de que la caravana de migrantes centroamericanos dejaría la Ciudad de México el día de mañana, sin embargo, algunos grupos buscan reanudar su marcha hoy para dirigirse al estado de Querétaro en su caminata hacia estados Unidos.

La presidenta de la Comisión de Derechos Humanos capitalina, Nashieli Ramírez Hernández, dijo brevemente: “Vamos a esperar y vamos a bailar al son que ellos decidan, vamos a estar pendientes de lo que decidan”.