Un tribunal filipino encontró este viernes a la ex primera dama Imelda Marcos culpable de varios delitos de corrupción y ordenó su arresto, pero es muy probable que presente una apelación de la sentencia para evitar la cárcel.

La congresista, de 89 años, famosa por una gran colección de zapatos, joyas y obras de arte, enfrenta acusaciones desde que su marido Ferdinand Marcos, quien murió en el autoexilio en Hawai en 1989, fue derrocado en un levantamiento popular respaldado por el ejército en 1986.

Sin embargo, Imelda ha sido congresista durante tres periodos y mantiene todavía su curul en la Cámara de Representantes, además está dispuesta a buscar una gubernatura local.

El tribunal anticorrupción de Filipinas declaró culpable a la octogenaria de siete transferencias bancarias por un total de 200 millones dolares a fundaciones suizas durante su mandato como gobernadora de Manila entre 1975 y 1986.

El caso, presentado en 1991, acusaba a Imelda de mantener intereses y participar en varias entidades privadas en Suiza mientras actuaba como cargo público, algo prohibido por las leyes filipinas.

El Defensor del Pueblo acusa a la viuda del dictador Marcos de enriquecerse con más de 30 millones de dólares, de los que declaró menos de un millón.

La orden de arresto no puede ejecutarse de inmediato porque Marcos puede apelar la decisión del tribunal de Sandiganbayan, indicó un fiscal.

“Ella puede llevarlo el caso a la Corte Suprema si ve un grave abuso de discreción en la decisión de la corte de Sandiganbayan. Así que esto todavía no es definitivo y ejecutivo", señaló a los periodistas el asistente del fiscal especial Ryan Quilala.

Imelda se ha registrado para disputar una elección para suceder a su hija, Imee, de 62 años, como gobernadora de Ilocos Norte, el bastión de la todavía poderosa familia Marcos.

Imelda, quien no acudió a la lectura de la sentencia, fue inhabilitada de por vida para desempeñar un cargo público, pero puede seguir siendo miembro de la poderosa Cámara de Representantes mientras apela la decisión.

Ferdinand Marcos y su esposa Imelda gobernaron Filipinas desde las elecciones presidenciales de 1965 hasta que una revuelta popular pacífica los llevó al exilio en 1986.

El presidente Rodrigo Duterte, un aliado de Marcos, afirmó el año pasado que la familia Marcos había indicado su voluntad de devolver una cantidad de dinero aún no especificada y "unas pocas barras de oro" para ayudar a aliviar los déficits presupuestarios.