El Tribunal Superior Electoral (TSE) de Brasil garantizó hoy que el sistema de votación por urna electrónica es totalmente confiable, luego que el candidato de ultraderecha a la presidencia, Jair Bolsonaro, reiterara que es pasible de ser “manipulado” por si él no vence.

“La urna brasileña es totalmente segura”, indicó un texto dirigido a la nación del TSE, publicado este lunes, a seis días de las elecciones.

“Hay total integridad y confiabilidad de las urna electrónicas y del modelo brasileño de votación y conteo de las elección”, agregó el texto, firmado por la presidente del TSE, Rosa Weber, que ha recibido amenazas en las últimas semanas.

“No existe la posibilidad de que la urna electrónica vote automáticamente”, aseveró una vez más la máxima instancia judicial, que ante las dudas sembradas por Bolsonaro dijo que todo el proceso es “perfectamente auditable”.

Bolsonaro, quien se puso a la cabeza en el primer turno de las elecciones presidenciales con 46 por ciento de los votos y que aparece como favorito en los sondeos a la segunda vuelta, acusó al sistema de urnas electrónicas de no haberle permitido vencer desde el pasado 7 de octubre.

También dijo que su “gran preocupación” no es “perder en votos, sino perder con fraude”.

El Partido Social Liberal (PSL), que postula a Bolsonaro, llamó a sus votantes que hagan un “conteo paralelo” de la votación, en una nueva tentativa de poder alegar fraude en caso de que la victoria no sea para el ultraderechista.

Bolsonaro repite desde hace meses que no confía en el sistema de urnas electrónicas que Brasil usa desde 1996, que identifican a los electores por huellas dactilares y tienen 30 medidas de seguridad a unos 430 mil distritos electorales, situados incluso en zonas remotas del Amazonas.

En 2015 Bolsonaro promovió una reforma legislativa para que hubiera registro en papel de cada voto electrónico, pero en junio de este año la Corte Suprema prohibió su implementación, como pedía la Fiscalía General.

En 2014, el perdedor de la segunda ronda de las presidenciales, el senador Aécio Neves, ya había cuestionado los resultados de las elecciones, que perdió por menos de 3.5 millones de votos a favor de Dilma Rousseff, y pidió una auditoría que reveló un año después que no hubo irregularidades.