Con la tecnificación de riego se puede reducir 60 por ciento del agua usada en el campo agrícola y duplicar la producción de granos, afirmó el director general de Netafim México, Ricardo Medina.

Esta tecnología permitirá llegar a la autosuficiencia alimentaria, al menos en lo que respecta al maíz, como lo espera la siguiente administración federal, aseguró.

Detalló en entrevista con Notimex, que en promedio se obtienen tres toneladas del grano por cada hectárea cultivada en México y, de implementar el sistema de irrigación, la producción podría llegar hasta seis o siete toneladas.

El directivo de la compañía fabricante de equipos de riego, consideró que es importante aprovechar el potencial de las nuevas tecnologías porque, de acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la población mexicana rebasará los 140 millones de habitantes en 2030 y se requerirá una mayor cantidad de alimentos.

La Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO, por sus siglas en inglés) señaló que los países deben producir el 75 por ciento de los alimentos que consumen para alcanzar la seguridad alimentaria.

En Sonora se ha utilizado el riego tecnificado para producir hasta 18 toneladas de maíz por hectárea, mientras que en Jalisco se incrementó de 70 a 190 toneladas la cosecha de caña de azúcar, ejemplificó el ejecutivo de la compañía de origen israelí.

Aunado al aumento de la producción y ahorro de agua de 60 por ciento, en comparación con procesos tradicionales, indicó que es posible abastecer de fertilizantes y nutrientes de manera simultánea de agua y a través del sistema de riego.

“Con la combinación de riego por goteo y fertiirrigación se puede aumentar la productividad en 200 por ciento (...) y tener una eficiencia superior a 30 por ciento en la aplicación de nutrientes a la planta”, insistió.

Reiteró que en nuestro país hay una gran oportunidad de llevar la tecnología porque se tiene 22 millones de hectáreas con vocación agrícola, sin embargo, 16 millones son regadas con el temporal de lluvia y seis millones son susceptibles de riego.

Pero sólo 1.5 millones de hectáreas cuentan con algún tipo de tecnificación, manifestó Medina, quien recordó que la agricultura consume más del 70 por ciento del recurso hídrico a nivel mundial.

Mientras que en México, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), el 77 por ciento del agua se utiliza en la agricultura, 14 por ciento en el abastecimiento público, 5.0 por ciento en las termoeléctricas y 4.0 por ciento en la industria.

“No sólo es una propuesta, sino que cada vez más será una necesidad el tecnificar el campo agrícola”, dijo al señalar que los productores viven en dos Méxicos muy diferentes.

Explicó que del centro al norte del país se tienen el mayor número de zonas agrícolas tecnificadas y es donde dan impulso a los cultivos de alto valor para la exportación, como hortalizas, aguacates, cítricos y berries.

Por su parte, en el sector agrícola que se encuentra del centro hacia el sur-sureste del país, se siembran productos alimentarios de bajo valor, de forma muy rudimentaria y muy poca eficiencia, acotó.

“La tecnología es una aliada para cerrar las brechas de desigualdad entre las regiones productoras de México y ofrecer una mejor calidad de vida a los cerca de seis millones de mexicanos que viven del campo”, argumentó Ricardo Medina.

En el marco del foro “Transformar con innovación: Un mejor futuro para el campo”, a realizarse en la Ciudad de México, estimó que en la implementación del riego tecnificado se requiere una inversión de mil 600 dólares por hectárea de cultivo de maíz.

El monto se podría elevar a 15 mil dólares por hectáreas para la siembra de berries, toda vez que es un producto de alto grado de complejidad y requiere mayor tecnología, agregó.