El ensamble francés Les Musiciens du Louvre, presentó “Crudel, tiranno amor”, la noche del sábado en el Teatro Juárez en el que estuvo acompañado por la soprano Arianna Vendittelli y Emmanuel Laporte en el oboe, quienes conquistaron al público del Festival Cervantino.

Bajo la dirección del italiano Francesco Corti, quien también tocó el clavecín, la decena de músicos salió al escenario del majestuoso recinto, quienes en punto de las 21:00 horas comenzaron a deleitar a los asistentes con tres grandes conciertos y el mismo número de cantatas.

La composición musical con la que iniciaron fue el “Concierto grosso Op. 6 núm. 11” del inglés Georg Friedrich Händel y al cabo de 20 minutos salió al escenario la joven soprano, nacida en Roma, para aportar la voz en la cantata “Crudel tiranno amor”, la cual dio nombre al concierto anunciado.

Posteriormente, fue seleccionado el “Concerto para oboe en sol menor I 47”, para el cual los músicos franceses fueron acompañados por Emmanuel Laporte, el cual fue ovacionado por un auditorio ocupado por adultos que aprovecharon la vista del ensamble como parte de la edición XLVI de dicho Festival.

Tras una hora de concierto, el ensamble, en el que figuraban cuatro mujeres, una de ellas embarazada, dejó sus instrumentos de cuerdas (violines, violas, violonchelos, contrabajo y laúd) para hacer un breve receso y al cabo de unos minutos regresaron para la segunda parte de la presentación con piezas de Händel.

“Cantata I pensieri notturni di Filli HWW 134: ‘Nel dolce dell’oblio’”, “Concerto grosso Op. 6 num. 2 en fa mayor HWV 320” y “Cantata Delirio amoroso HWV 99: ‘Dal giorno fatale’”, fueron las composiciones que abordó el ensamble fundado en 1982 por Marc Minkowski, el cual también incluye fagot y flauta entre sus instrumentos.

Aunque la duración del espectáculo sería de 90 minutos, ante la ovación de la gente se prolongó por dos horas, ya que para finalizar Corti anunció una pieza del periodo italiano de Händel, de la cual indicó a los presentes que seguro la reconocerían, ya que se trató de la popular “Lascia la spina”, la cual fue aplaudida de pie.