El sector salud de Sonora ha aplicado unas 700 pruebas del tamiz cardiológico en el Hospital Integral de la Mujer (HIMES), para detectar defectos cardiacos graves antes de que los menores presenten algún síntoma.

La cardióloga pediatra encargada del programa en el HIMES, Erika Flor Sosa Cruz, indicó que los defectos que señala el tamiz en los resultados pueden provocar la muerte súbita del recién nacido.

Señaló que eso puede ocurrir antes de los 30 días del nacimiento o durante el primer año de vida, por lo cual su realización al nacer es de vital importancia y añadió que de las 700 pruebas realizadas de julio a la fecha se han detectado dos casos de afectaciones.

La prueba que se realiza a todo bebé nacido en el HIMES antes de darlo de alta, consiste en colocar una pulsera de luz en la mano y en el pie del bebé por un minuto, donde se muestra la cantidad de oxigeno que hay en la sangre, precisó.

Al concluir se analiza la diferencia de oxígeno, lo que hace sospechar si existe o no un defecto cardiaco.

“Se pretende que un bebé que se ve saludable y no tiene soplo, no les dé un susto a sus papás en su hogar, porque un bebé con ese padecimiento puede fallecer durmiendo o puede regresar gravemente enfermo al hospital”, destacó.

Sosa Cruz mencionó que la detección oportuna brinda el tiempo que se necesita para el tratamiento y cirugía del bebé, además de disminuir o limitar el daño que pudiera causar el padecimiento.

Una madre que no tiene antecedentes también tiene riesgo de que su bebé tenga un defecto cardiaco, por lo que hay que realizar el tamiz cardiológico que no es invasivo, es sencillo, reproducible y es muy rápido, abundó.

El tamiz cardiológico salvó la vida a Ian Abdiel, uno de los dos menores a los que se les detectaron afectaciones cardiacas luego de nacer, por lo que fue necesario operarlo del corazón.

Alejandra Bejarano Trujillo, madre del menor, relató que su hijo nació sano y sin complicaciones, pero al realizarle el tamiz cardiológico salió positivo a problemas graves, por lo que hicieron los estudios necesarios.

De esa manera se corroboró que padecía un defecto cardiaco denominado coartación aórtica, por lo que se ingresó al Hospital Infantil del Estado de Sonora (HIES) para darle el tratamiento necesario y programar la cirugía de corazón.

“Actualmente se encuentra estable y se recupera de la cirugía que se le realizó el pasado 11 de octubre, está en observación y con un buen pronóstico de pronta recuperación, donde ya no necesitará de más cirugías y sólo será vigilado por cardiología”, expresó la madre.