Unos nueve millones de afganos comenzaron este sábado a votar en unas elecciones parlamentarias rodeadas de estrictas medidas de seguridad en medio de ciertas irregularidades registradas en las mesas electorales.

Entre los primeros en acudir a votar figuran el presidente Ashraf Ghani y el jefe ejecutivo (primer ministro), Abdulá Abdulá, según imágenes publicadas por diversos medios locales.

En un breve discurso, el presidente Ghani, quien depositó su papeleta en Kabul, llamó al pueblo a ejercer su derecho al voto.

Las elecciones se llevan a cabo en 32 de las 34 provincias del país. La votación en Kandahar y Ghazni se ha aplazado por razones de seguridad, luego que los talibanes amenazan con boicotear el proceso electoral.

Los comicios, en los que se elegirá a los integrantes de la Wolesi Jirga, o Cámara Baja del Parlamento, comenzaron a las 07:00 horas locales, y continuarán hasta las 16:00 horas, según la Comisión Electoral.

Más de dos mil 500 candidatos compiten por los 249 escaños de la Cámara Baja, para un mandato de cinco años.

Mohammad Mohaqiq, director ejecutivo adjunto de Afganistán, indicó por su parte que está indignado por el caótico comienzo de las elecciones.

En una entrevista con un canal de televisión local, Mohaqiq cuestionó la preparación de la elección por parte de la Comisión Electoral Independiente del país.

"La gente acudió a los colegios electorales, pero los empleados de la comisión electoral no estaban presentes, y en algunos casos estaban allí, pero no había material electoral y en la mayoría de los casos los sistemas biométricos no funcionaban", aseguró.

Mohaqiq temía que los votantes frustrados abandonaran los centros de votación sin marcar sus boletas.

El presidente de la Comisión Electoral Independiente, Abdul Batih Sayad, también fue a la televisión local para decir que se habían producido fallos técnicos, pero no dijo que la votación se extendería, quizá se podría considerar si eso fuera necesario, añadió.

Decenas de afganos se alinearon durante horas para emitir su voto el sábado en elecciones parlamentarias que están siendo protegidas por decenas de miles de fuerzas de seguridad, que están en alerta en todo el país luego de una campaña marcada por una violencia implacable.

Cuando comenzó la votación, los trabajadores electorales tuvieron problemas con un nuevo sistema biométrico y en varios centros de votación los trabajadores se tomaron una cantidad extraordinaria de tiempo para localizar nombres en las listas de votantes.

En algunos colegios electorales de la capital, Kabul, la votación comenzó con una demora de una hora, causando pequeños disturbios por parte de votantes frustrados, algunos de los cuales habían llegado a votar casi dos horas antes de que se abrieran las urnas.

Los comicios serán los primeros a la Wolesi Yirga (la cámara baja del Parlamento) desde septiembre de 2010, dado que, pese a que estaban previstos para octubre de 2016, fueron aplazados en dos ocasiones debido a la falta de garantías de seguridad y las disputas sobre cómo garantizar su limpieza.

Nuevamente, las elecciones se celebrarán bajo la sombra de la amenaza talibán contra los colegios electorales -a la que se suman posibles atentados por parte de Estado Islámico-, después de una campaña marcada por la muerte de un total de diez candidatos y numerosos ataques contra mítines y otros actos políticos.