A Iván Maximiliano su grave enfermedad le enseñó a valorar lo bueno

A Iván Maximiliano Veyna Raygoza su grave enfermedad en la piel, equiparable al cáncer, le enseñó -a sus escasos 13 años-, a valorar lo bueno de la vida, como su familia y las personas desinteresadas...

A Iván Maximiliano Veyna Raygoza su grave enfermedad en la piel, equiparable al cáncer, le enseñó -a sus escasos 13 años-, a valorar lo bueno de la vida, como su familia y las personas desinteresadas que lo ayudaron.

Este niño zacatecano es una historia de éxito de la Asociación Mexicana de Ayuda a Niños con Cáncer (AMANC) Zacatecas y aunque su enfermedad en la piel, denominada Histiositosis de Células de Langerhans, la tendrá por siempre y deberá tomar medicamentos por largo tiempo, su mejoría es notoria.

Sin duda, confirma el joven entrevistado en el marco del mes de lucha contra el cáncer, la colaboración de AMANC fue muy importante en su curación, pues sin su intervención la recuperación hubiera sido más difícil y larga.

Hoy es un adolescente de 15 años, pero hace sólo dos años se vio cara a cara con la muerte y con la dificultad económica de su familia para solventar los costosos tratamientos médicos, por lo que acudió a AMANC y se convirtió en uno de los 150 menores de edad curados gracias al apoyo recibido.

Este chico, que vive en la popular colonia Díaz Ordaz, de la capital zacatecana, es uno de los 197 niños y niñas enfermos que AMANC ha ayudado a lo largo de 17 años de trabajo en esta entidad, de los cuales 150 se curaron, confirma la presidenta de la asociación Susan Cabral.

La activista indica que para obtener recursos AMANC realiza desde hace 14 años una carrera en la alameda J. Trinidad García de la Cadena, que este año tendrá lugar el próximo 20 de octubre y a la que invita a la población a participar.

Dice que la meta 2018 es recaudar recursos económicos por 739 mil 630 pesos, que se espera que el gobierno del estado duplique, como lo ha hecho los 13 años anteriores, pues con la totalidad del dinero se garantizaría una tercera parte del costo de los tratamientos de los 59 infantes que actualmente atienden.

Por ello, llama a la gente a solidarizarse con AMANC y participar en la carrera del sábado, que a partir de las 8:00 horas se desarrollará; y en la kermes. Ambas con el propósito de recaudar recursos para una de las causas más nobles: la niñez zacatecana enferma.

Cabral indica que el bien que se hace a menores de edad con cáncer o enfermedades graves es retribuido por ellos, ya que se convierten en hombres y mujeres de trabajo, que luchan por su estado, pues muchos de esos pequeños que se curaron ahora son padres de familia o profesionistas agradecidos.

Como ejemplo está Iván, quien recuerda que tuvo que pasar por un largo proceso. Primero obtener un diagnóstico correcto, luego batallar para que el Seguro Social le diera la atención adecuada, buscar ser remitido a un hospital de tercer nivel en Monterrey y, finalmente, conseguir recursos para viáticos y exámenes médicos.

La tarea no fue fácil. Pero siempre estuvo acompañado de su mamá y su papá. Ellos lo llevaron de doctor en doctor en instituciones públicas y privadas para ser atendido. Invirtieron el dinero que tenían y aun así no les alcanzaba para cubrir la totalidad de los gastos.

La familia de este luchador no se resignaba a perderlo. Él tampoco se resignaba a morir. Por eso “le eché muchas ganas”, aunque había momentos en que desfallecía por el dolor, la supuración de ronchas y la resequedad de la piel, que se le partía y sangraba.

Un día, supieron de AMANC y fueron en busca de ayuda. La organización les proporcionó recursos para medicamentos contra el cáncer (pues se trataba como si fuera un linfoma), exámenes y viáticos a Monterrey; además de asesoría psicológica y nutricional para su recuperación.

Por ello, Iván está agradecido con esta asociación civil, a la que reconoce por el trabajo efectuado con tantos niños y niñas con cáncer a quienes ayuda, porque provienen de familias de escasos recursos económicos, como él.

Ahora que está recuperado, aunque los doctores le dijeron que la dermatitis la tendrá por siempre, ve la vida de otra manera y pide a las personas no dejarse vencer por circunstancias que tienen solución, “no deben dejar que el mundo se les cierre. Hay que echarle ganas, es lo único que puedes hacer”.

Comenta que él es el mayor, pues tiene dos hermanas: una de 10 y otra de tres años, a las que les tuvo que poner el ejemplo de esfuerzo y entereza para salir adelante.