Aguas de lastre, amenaza ecológica mundial

Es común que las aguas de lastre, empleadas en la navegación marítima para dar estabilidad, seguridad y transportación eficaz a los buques, sean el principal vector de propagación de virus, bacterias...

Es común que las aguas de lastre, empleadas en la navegación marítima para dar estabilidad, seguridad y transportación eficaz a los buques, sean el principal vector de propagación de virus, bacterias y esporas de hongos, entre otros organismos que amenazan a especies nativas y a la salud humana.

De acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) en su página de Internet, este tipo de agua es un problema ecológico mundial, ya que también arrastran pequeños invertebrados, algas, huevos, quistes y larvas de varias especies.

Por estas razones, los tripulantes deben actuar de forma responsable para darles tratamiento antes de desfogarlas en aguas marinas lejanas a las de origen, apuntó la dependencia federal.

Debido a las enormes dimensiones de la problemática que generan, la mayoría de los países han reglamentado su vaciado en aguas lejanas al mar de origen para que sean tratadas previamente y crear tecnologías como filtración y separación, esterilización por ozono, luz ultravioleta, corrientes eléctricas o térmicas, uso de biocidas o germicidas, técnicas de diálisis, ósmosis y ósmosis inversa.

Entre las consecuencias por el vaciado anual de más de 100 mil toneladas de agua de lastre por los barcos del mundo se encuentran: que propician la introducción de especies invasoras como el pez gobio redondo (Neogobius melanostomus) procedente de los mares Caspio y Negro.

Además de las mareas rojas o algas como el sargazo, que desequilibren los ecosistemas y se produzcan pérdidas a la biodiversidad cercanas al 40 por ciento.

También, que la economía de los sitios receptores se resquebraje cuando organismos microscópicos se reproducen exponencial y velozmente, se convierten en marea roja, afectan las actividades turísticas y pongan en riesgo la salud humana.

En 1991, el Comité de Protección del Medio Ambiente Marino, adoptó la resolución 50(31) sobre Normas para prevenir la introducción de organismos no deseados y patógenos por la descarga del agua de lastre y sedimentos de los buques, y en 1992, el tema lo abordó la Conferencia sobre Medio Ambiente de las Naciones Unidas en Río de Janeiro, pues ya era preocupación mundial mayor.

Posteriormente, en 2004, se suscribió el Convenio Internacional para el Control y Gestión del Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques (BWM Convention) que requiere disponer de un Plan de Gestión de Agua de Lastre y Sedimentos de los Buques, el cual está vigente desde el 8 de septiembre de 2017.