La Galería Yawí inauguró su Altar de Muertos 2018 dedicado a los siete pecados capitales: avaricia, lujuria, ira, gula, pereza, soberbia y envidia, en el vestíbulo del Hotel Presidente en la zona de Polanco en la capital del país.

Representados en cartonería por artesanos de Morelos, las calaveras dan rienda suelta en esta propuesta artística para recordar que lo humanos que somos.

Jerónimo Martínez, director comercial de la citada Galería, comentó que la idea es quitar el anonimato a todas las técnicas que tienen una representación en lo que es el Día de Muertos.

Además del altar con los siete pecados capitales se presenta un tzompantli, así como una serie de pequeñas esculturas que representan la Danza de los Huehues de Puebla, que se ejecuta para celebrar los espíritus chocarreros, equivalentes a los diablos mexicanos, los cuales no son malos sino traviesos.

El tzompantli, que se refiere a la entrada al mundo de los muertos durante la época prehispánica, se exhibe a través de 54 cráneos elaborados en 20 técnicas de diferentes de pueblos mágicos como Olinalá, Guerrero; San Andrés Coyotepec, Oaxaca; Santa María del Oro y San Andrés, Jalisco; Paquimé, Chihuahua, por mencionar algunos.

Cráneos de vidrio soplado con mezcal en su interior, los elaborados en barro negro y el barro tradicional, los tallados en madera, bronce golpeado, cerámica y hasta en alebrije, son algunas de las piezas que se exhiben.

“La ofrenda, la danza y el tzompantli están tratando de hacer ver de manera colorida y vívida a todos los artistas de comunidades étnicas de pueblos mágicos de México y que tienen una representación explícita en el Día de Muertos”, dijo Martínez para quien los tres elementos están tratando de ejemplificar de manera fiel a las tradiciones mexicanas y autóctonas lo que significa esta fecha.

“Poder exaltar cada uno de estos lugares nos lleva a cumplir el objetivo que tenemos como fundación y galería que es que la UNESCO identifique cada una de nuestras manifestaciones artística como Patrimonio Cultural de la Humanidad”, refirió.

A los tres elementos ya citados se suma una serie de pequeñas esculturas de esqueletos de perros xoloitzcuintle, elaborados en cartonería, considerado una deidad azteca y una guía hacia el inframundo en la época prehispánica.

Según Martínez, las piezas exhibidas estarán a la venta y un porcentaje de las mismas será destinado a las comunidades indígenas y a dar becas a hijos de artesanos participantes.